miércoles, 18 de diciembre de 2013

Isaías 7 - 9 Palabra a Judá

El momento de la decisión (7:1-17)

Para Isaías, la fe en las promesas de Dios era una forma práctica de vida para el aquí y el ahora, y era tanto una política nacional como un ejercicio individual. La necesidad de semejante política fue creada por las presiones del imperialismo asirio en las tierras de la Palestina occidental. Pero, tal y como Isaías lo entendía, la verdadera cuestión no era de “músculo” militar o astucia política a la hora de forjar alianzas defensivas, sino si podían fiarse de que el Señor haría lo que prometía su palabra. En el caso del reino del norte (llamado alternativamente Israel, Efraín o Jacob), ya se había tomado la decisión fatal (9:8-12 rel. 7:7), pero para Juda aún tenía que llegar ese momento de decidir. En este punto culminante, Isaías se enfrenta con Acaz. La estructura del pasaje refuerza esta verdad:

A1 La casa de David amenazada (1-2)
B1 El hijo de Isaías: los planes de los poderes del norte contra Judá (3-6) 
C1 Las palabras tranquilizadoras de Dios (7-9)
D La respuesta incrédula (10-12)
C2 La señal de juicio divino (13-15)
B2 El hijo de la virgen: la destrucción de los poderes del norte (13-15)
A2 La destrucción de la casa de David (17)

Isaías 7:8-9

A1 La cabeza de Aram es Damasco
B1 Y la cabeza de Damasco es Rezín
C1 Y al cabo de 65 años Efraín será destruido como pueblo
A2 La cabeza de Efraín es Samaria
B2 Y la cabeza de Samaria, el hijo de Remalías
C2 Si no permaneces por la fe, no puedes permanecer

Explicación: las líneas A y B se refieren a los poderes confederados, sus capitales (A) y sus reyes (B). La línea C equilibra o relaciona la futura disolución de Efraím con la posible destrucción de Judá. La advertencia general es clara: Efraín eligió el camino de la seguridad colectiva humana, mediante su alianza con Aram (Siria), sellando así su destino. Por consiguiente, dejaría de ser nación (C1). Rechazar el camino de la fe en favor de la seguridad colectiva de una alianza con Asiria supondría el final para Judá (C2).

Pero ante Acaz, lo que Isaías dice indirectamente resuena con fuerza, indirectamente está diciendo: la cabeza de Judá es Jerusalén, y la de Jerusalén el hijo de David. Aquí tenemos una situación de fuerza divina y de un reinado sostenido por las promesas de Dios. De aquí el llamado a la fe y la advertencia de que abandonar la fe supone perderlo todo. La fe es la realidad central del pueblo de Dios, no sólo como distintivo, sino también como fundamento de su existencia.
Por grupos analizar la actitud de Acaz

Isaías 7:11

Isaías dice a Acaz: pide para ti señal de Jehová. Gedeón no pidió una señal porque dudara o fuera incrédulo, sino porque quería estar doblemente seguro de que caminaba en la voluntad de Dios (Jue. 6:36ss). En su caso, buscar una señal era en sí mismo una expresión de compromiso creyente. Queda abierta la oportunidad para afirmar la fe y actuar como un creyente. El Señor está dispuesto a lo que sea, “ya sea de bajo en lo profundo, o de arriba en lo alto”, por amor al rey davídico y a la ciudad elegida.

Isaías 7:12

Acaz rehúsa “tentar al Señor” y con ello lo que hace es disfrazar de piedad su deseo de no enfrentarse a las realidades espirituales de la situación: su incredulidad. Acaz ha tomado previamente su decisión.

Isaías 7:14

La “señal” ya no es cuestión de invitación, sino de predicción, que no persuade a tener fe sino que confirma el disgusto de Dios y que será Dios quien tenga que tomar las riendas y actuar. Es decir, Dios va a mandar una “señal” a pesar de Acaz. El nacimiento de Emanuel confirmaría todo lo que el Señor dijo a Acaz por medio de Isaías: que aquel era realmente el momento de la decisión, y que habría consecuencias contra la incredulidad.

El juicio (7:18-8:8)

Deut. 18:9-14.
  • Dios iba a echar a las naciones de la tierra prometida por hechicería, pasar hijos por fuego, idolatría, adivinos... Lo mismo que lo que hizo Acaz ¿Si Dios obró de esta forma con pueblos paganos, cómo obraría con el pueblo de Israel? De la misma forma.
  • Asiria va a ser un instrumento en las manos de Dios para juzgar a Israel. Si Israel fue el instrumento de juicio de Dios a las naciones de que habitaban la Tierra Prometida, Asiria jugaría ese papel contra una Judá rebelde a Dios.
Se ha rechazado el camino de la fe. Acaz ha atribuido al rey de Asiria una mayor seguridad que la que da el Señor y sus promesas. Lo que sucede ahora tiene lógica bíblica: las alternativas al camino de la salvación llevan siempre a la destrucción; aquellos que odian la sabiduría aman la muerte (Pr. 8:36).

Cuando el pueblo de Dios actúa basándose en lo “razonable”, en lugar de en aquello que nace de la fe, cuando buscan la seguridad en los recursos, políticas y poderes del mundo (léase: en el rey de Asiria en lugar de en el Rey, Jehová de los ejércitos (6:5, perdemos de vista la experiencia y reconocimiento del mismo Isaías), las cosas en que confían garantizan su calamidad.

Pregunta de debate: ¿Cómo puede pasarnos esto hoy a nosotros? ¿En qué situaciones perdemos de vista la fe para asir lo que es más “razonable” humanamente?

Descripción del juicio
  1. La plenitud de la conquista (18-20) - Asiria
La tierra totalmente ocupada (18-19) - La abeja
El pueblo despojado y humillado (20) - La navaja
  1. Los resultados de la conquista (21-25)
El pueblo empobrecido (21-22)
La tierra decadente (23-25)
  1. El curso de la conquista (8:1-8)
La destrucción inminente de Aram (Siria) e Israel (Reino del norte) (1-4) - Alianza derrotada.
El progreso asirio desde Israel a Judá (5-8)

Isaías 8:8

“Pasando” expresa un cambio, una sustitución o renovación. Las aguas han anegado Israel adquieren un nuevo impulso para alcanzar a Judá. Es una amenaza que no puede detenerse (“pasando, inundará, pasará adelante”), pero está controlada, tiene unos límites: “llegará hasta la garganta”. La tierra de Emanuel está inundada, pero sigue con “la cabeza fuera del agua”. A diferencia de Israel, arrasada por Asiria, Judá sobrevivió a la inundación. 

“...tu tierra, oh Emanuel” resume la tragedia de la decisión que tomó Acaz. El Emanuel se ve atrapado por la ruina provocada por la incredulidad. Su señorío se ve despojado de gloria terrenal, y llega al mundo con un rey sufriente. La gloria había desaparecido, y ahora el trono de David era un concepto hueco, que jamás recuperaría su soberanía. El Emanuel ya no podría heredar otra cosa que sufrimiento y pérdida.

El remanente (8:9-22)

Tenemos 2 referencias a Emanuel:

8:8 - Emanuel comparte comparte el sufrimiento de la tierra.
8:9-10 - Aunque las naciones de todo el mundo se aprestan para la batalla, sus planes se verán frustrados, porque “Dios es con nosotros”. Ni Asiria, ni Babilonia, ni Grecia, ni Roma podrán contra Judá, el agua no les ha ahogado completamente, porque “Dios está con nosotros”.

La confrontación de Isaías con Acaz hizo pasar a un primer plano el tema de la fe personal y el compromiso, evidenciando que el líder y la nación estaban llenos de un espíritu de confianza en el mundo y carentes de convicciones espirituales.

Recordemos a uno de los hijos de Isaías: Shear - Jasub “el remanente volverá” (7.3; 10:20-21). Y esto y ya no sólo significa que siempre habrá supervivientes para que la nación siga existiendo en el mundo, sino que existe una distinción entre el pueblo de Dios secularizado, politizado, y aquellos que, dentro de ese pueblo, se vuelven a Él en arrepentimiento y fe, quieren meditar en su Palabra y la obedecen.

Hay un pueblo dentro del pueblo, caracterizado por su profunda reverencia por el Señor Santo y su santa presencia en medio de ellos y porque escuchan y atesoran su palabra. En medio del conflicto de las naciones, ellos están seguros, y en mitad del colapso nacional se aferran a lo que Dios ha dicho. En apariencia, no son inmunes ni están aislados cuando la desgracia afecta al pueblo del que son miembros, pero, a diferencia de la desesperanza del resto, tienen una palabra firme en la que arraigarse.

Para el debate: “Nuestro cristianismo suele ser más de tiempo parcial, que auténtica forma de vida” (El abismo entre lo sagrado y lo espiritual)

Isaías 8:9-10 ¿Quién gobierna al remanente?

El Emanuel es el gobernante de ese pueblo; en el Emanuel, está presente el propio Dios, como seguridad de su pueblo.

Isaías 8:20

La “ley y el testimonio” (ref. 8:16) son recursos suficientes para los discípulos genuinos. Debemos atenderla y en ella está puesta nuestra esperanza (1ª P. 1:3-5).

La gloriosa esperanza (9:1-7)

Emanuel nos lleva a la esperanza divina. El poema se divide en 2 secciones:
  1. La esperanza descrita (9:1-3)
A1 Lo que hace Dios
Una nueva situación, por obra divina: igual que “trató con desprecio”, ahora “trata con honor” (9:1 rel. 8:22)
B1 Lo que disfruta su pueblo
Una nueva situación para el pueblo de Dios: la luz convertida en tinieblas (9:2)
C1 La consecuencia
Una nueva situación entre el Señor y su pueblo: ha aumentado su alegría y ellos se regocijan en su presencia    (9:3)
  1. La esperanza explicada (9:4-7)
A2 Lo que hace Dios
La primera explicación: la liberación divina (9:4)
B2 Lo que disfruta su pueblo
La segunda explicación: recibiendo los frutos de la victoria (9:5)
C2 La consecuencia
La tercera explicación: el rey y su reinado (9:7)

No lo veremos todo, sólo me centraré en 9:6-7 El libro de Isaías destaca por el uso de nombres significativos que prevén los acontecimientos futuros y encarnan la palabra del Señor. Aquí vemos que, en una sola profecía, se juntan las dos venidas de Cristo. Pedro lo confirma en 1ª P. 1:10-11. La primera ya cumplida, la segunda aún esperada.

“Admirable Consejero”
  • Consejero sobrenatural.
  • Alguien que da consejos sobrenaturales.
Aquí Isaías reacciona contra Acaz. Las decisiones de un rey forman o destruyen su reino, y un reino destinado a ser eterno requiere una sabiduría como la del Dios eterno.

“El Dios fuerte”

 Es el título que se le da al mismo Señor en 10:21. Fuerte (gibbôr = guerrero) remata las referencias militares de 9:3-5.

“Padre eterno y Príncipe de paz”

Describen las circunstancias que acarreará el nacimiento del Rey. Apunta a su interés por los indefensos (Sal. 68:5), su responsabilidad por la disciplina de su pueblo (Sal. 103:13).

En Príncipe de Paz, la paz refleja bienestar y la liberación de la angustia.

“Su reino aumentará”

Irá ocupando progresivamente más espacio, hasta que gobierne a todos. Su imperio o gobierno es la realidad propia de un príncipe. Pero es un imperio sin imperialismo, un gobierno sin explotación, que hace que los gobernados lleguen a la perfección.

“Trono de David”

Es el foco del reino. En otras palabras, aquellas mismas promesas en las que Acaz rehusó confiar se cumplirán de forma maravillosa. A la luz de esto, entendemos que “hijo”, en el 9:6, debe significar “hijo de David”.

martes, 10 de diciembre de 2013

Sesión 4


CENSURAS Y PROMESAS                                                                                                                                          8-12-2013

Isaías 1.1-6.13

La crisis moral y espiritual de Israel                                                                                     1.1-31
Un llamamiento dramático                                       1.2-4
La devastación de la tierra de Judá                         1.5-9
Dios odia la religión externa                                     1.10-20
La purificación de Sión                                               1.21-31

 

Los nombres del Señor.
Es evidente la importancia de los títulos divinos que emplea Isaías.
En este cap.:      1.4          El Santo de Israel
                             1.9          Yahvé de los Ejércitos
                             1.24       Yahvé de los Ejércitos. El Poderoso de Israel.

El Santo de Israel, parece el término predilecto de Isaías, y se  halla sólo dos veces en las EE, fuera de Isaías.

 

Los temas del capítulo.

Este primer oráculo constituye una introducción admirable a todo el libro, por cuanto presenta muchos de los grandes temas que se han de desarrollar a través del resto.
·         El análisis del pecado del pueblo, con referencia especial a Jerusalén (1.2-6, 21-23)
·         El anuncio –como algo ya hecho- de los “juicios inmediatos” que habían de caer sobre Judá a    causa de las invasiones asirias (1.5-8, 24, 25, 28, 31)
·         La vanidad y abominación de “una religión ceremonial”, divorciada de la obediencia y de las obras de justicia (1.10-15)
·         “El llamamiento, el arrepentimiento y la promesa de limpieza” para quienes se someten a Dios (1.16-20)
·         “El anuncio de una obra de restauración en Sión” que Dios mismo llevará a cabo por medio de juicios purificados (1.24-31)
·         “La conservación de Resto fiel”, núcleo de una nueva nación (1.9)

 
El estilo del oráculo
·         Símiles y metáforas: tiernos, hirientes, irónicos, según el caso, pero siempre expresivos (1.3, 5, 8, 9, 10…)
·         La ternura del llamamiento del Señor, 1.18 en contraste con la
·         Punzante ironía que se dirige a los rebeldes (1.10….)
Isaías se vale de todos los recursos del hebreo, que prefiere lo concreto de los sustantivos, a lo abstracto de frases verbales y adjetivales.

 

El reino de Dios sobre la tierra                                                                                               2.1-4
La consumación que Dios ha determinado
No tiene que ver, como algunos plantea, con la Iglesia.
La visión que tiene Isaías, es “acerca de Judá y de Jerusalén” (2.1), y la época del cumplimiento será “en lo postrero de los tiempos”, o sea, en la consumación de los propósitos de Dios en la tierra.
Todo se ve en contraste con el fracaso del reino de la dinastía de David.

El Monte y los montes                                                 2.2
“montes son reinos de la tierra.
Cuando Yahvé, termina su obra de juicio y de salvación, “será confirmado el Monte de la casa de Yahvé como cabeza de los montes”.
Notemos que la sublimidad y potencia de este Monte se deriva de la presencia de la Casa de Yahvé allí (ver Ez. 48.35)

Jerusalén, luz de los pueblos                                    2.3
Jerusalén será la fuente desde la cual fluirá la palabra de Yahvé.
Sión será el imán que atraiga los pueblos, no ya para codiciarla y conquistarla, sino para aprender en ella los caminos del Señor y andar en ellos.

Por fin, paz en la tierra                                                2.4
Todos los intentos de los hombres para establecer la paz en la tierra han fracasado y fracasarán.
YO: egoísmo, codicia y violencia.
En el reino milenial el hombre no dejará de ser el que conocemos y somos, pero el gobierno mesiánico será justo y fuerte, prendiendo la Palabra en muchos corazones.
Gracias a los justos juicios de Yahvé entre las naciones, éstas podrán convertir las armas de guerra en instrumentos de paz.
(El tema se desarrolla ampliamente en caps. 11-12)

La importancia de esta profecía.
Todo esfuerzo humano necesita un incentivo, y si los israelitas de la época de Isaías no hubiesen más que denuncias del pecado y anuncios de juicio, habrían caído en estado de desesperación. Pero se coloca delante la meta de la consumación de la obra de Dios, de modo que el Resto se anima y hay posibilidad de que, de la masa neutra del pueblo, algunos cobren ánimo para volver a Yahvé, al Fuerte de Israel, con el fin de seguirle, aumentando así la fuerza del testimonio del “Israel espiritual”.
Los contumaces harían poco caso ni de las promesas ni de las amonestaciones de la palabra profética.

 

Nombres divinos.
En esta sección hallamos “el Dios de Jacob” (2.3), que enfatiza el testimonio de Israel y el interés especial de Dios en su pueblo.
 

El día del hombre y el día del Señor                                                                     2.5-4.6
La casa de Jacob                                                             2.5-11
Hubiese sido natural que la Casa de Jacob diera ejemplo de la obediencia aun en los tiempos del profeta (2.5)
Contrariamente, Isaías tuvo que contemplar todo lo contrario en su derredor.
Aún conservan riquezas, pero lejos de reconocer que todo venía de la mano de Dios, los israelitas fabricaban ídolos y glorificaban al hombre, inclinándose ante las obras de sus manos (2.6-9)
Los soberbios buscarán escondrijos en las cuevas de las montañas, pero no se salvarán por eso.

El Día de Yahvé                                                                2.12-22
Se presenta con más detalle lo precedente.
El Señor ha señalado tal “día” para dar al traste con toda soberbia


Figura de la “grandeza” del hombre y su fin.
Hemos visto que los “montes” representan reinos humanos; los árboles y de más figuras del vs 12-16 viene  a significar lo mismo.
El conjunto de las figuras destaca la “altivez del hombre”. No se condena las grandes obras, la civilización y el arte como tales, sino sólo como manifestaciones del orgullo humano, ya que el hombre quiere solucionar sus propios problemas, haciendo alarde de su habilidad y genio.
La expresión “el día de Yahvé” señala cuando Él se levante para destruir toda pretensión humana que se alza contra su Dios (2.17-19)

Títulos divinos.
En esta sección –y hasta el final del cap.3- el título que más se repite es “Yahvé de los ejércitos”, porque subraya los infinitos recursos del Señor frente a la supuesta potencia del hombre (2.12; 3.1 y 15)

La falta de autoridad como juicio cercano            3.1-8
Los vs 3.3-8 describen un conglomerado de gentes, sin orden ni disciplina, en el que abunda la violencia por falta de una autoridad eficaz. Los jóvenes insultan a los ancianos venerables –algo repugnante en los medios orientales- y nadie quiere asumir la responsabilidad del gobierno de la ciudad arruinada. Es probable que Isaías previera proféticamente la desolación del país después de la deportación a Babilonia del rey Joacim, junto con los mejores elementos del país.

El justo  y el impío                                                          3.9-15
El profeta hace una clara distinción entre los impíos y los justos, entre quienes vuelven las espaldas a Dios y los pocos que buscan su rostro. Las circunstancias  externas habían de ser iguales para todos, pero Dios gobierna en las vidas particulares.

¡Ay del impío! Mal le irá, porque según  las obras de sus manso le será pagado” (3.10)
No quiere decir que el piadoso se librará de todas las consecuencias de la desolación de Jerusalén, pero sí que la mano del Señor le sostendrá al efecto de librarle y bendecirle en el momento oportuno.

Los rectos juicios de Dios                                            3.13-15
El momento de cumplirse la profecía, pues aun en el proceso histórico Dios juzga a los pueblos, pagando a cada uno según sus obras, sin dejar de escudriñar las maldades de quienes “aplastan al pueblo y muelen las caras de los pobres” (3.15)

Las mujeres de Jerusalén                                           3.16-4.1
Así como las virtudes femeninas pueden hacer mucho para la sanidad moral y espiritual de una sociedad, también es cierto que su influencia llega a ser nefasta en comunidades que caminan a la decadencia y la ruina.

Jerusalén será levantada de nuevo                        4.2-6
La promesa de la obra de la gracia de Dios alterna con la descripción de sus juicios sobre los apóstatas. Dios coloca una meta gloriosa delante de los fieles para animarles, queriendo también sacar almas sencillas de la corrupción contemporánea a la comunión a la comunión del Resto.
Los sobrevivientes, los convertidos al Señor, serán llamados “santos”. Se trata del nuevo principio del testimonio de Israel, por medio del Resto fiel, después de los juicios purificadores que tantas veces se predicen.

La viña infructífera y sus juicios; los siete “ayes”                                           5.1-30

La canción de la viña                                                     5.1-7
Versos en el original
Empiezan como un cántico de amor, al modo de ciertas secciones del Cantar de los Cantares.
No hay duda en cuanto al significado de la “viña” ver. 5.7
En aquella sociedad agrícola, la viña significa mucho más que un área de terreno cultivado con el fin de sacar ganancias materiales. Es la herencia de los padres, que según la Ley, debería volver siempre a los herederos

La separación de la viña                                                              5.2
La viña había sido creada por un proceso largo y cuidadoso de separación y preparación, que también se subraya en el Sal.80. Un proceso que empieza con el llamamiento y separación de Abraham.
Tanto hizo el Señor por su pueblo que exclama en esta parábola: “Qué más se puede hacer por mi viña?” (5.4)

 

Las uvas silvestres                                                         5.2, 4
Dios encuentra un espíritu de rebelión, obras de injusticia y corrupción moral.
Israel no ha mantenido el vallado moral y espiritual que les separaba de lo vicios y abominaciones de los gentiles, Dios había de quitar el vallado protector, (5.3)
Ver sal. 80.13 figuras tajantes que corresponden a la violencia y crueldad de naciones paganas como Asiria y Babilonia.
Marc. 12 y Jn. 15 bien son una continuación de esta ilustración.

Los “ayes” que condenan los pecados de Judá 5.8-23
Aunque es otro oráculo, los dos mensajes se entrelazan por el análisis de los pecados de Judá; las uvas silvestres que produjo la viña.

Hay siete lamentaciones que definen y condenan pecados típicos de los habitantes de Jerusalén.
·         Los capitalistas codicioso                                                           5.8-10
·         La persistente borrachera y búsqueda del placer            5.11-17
·         El cinismo que desafía a Dios                                                    5.18-19
·         La tergiversación de las normas morales                             5.20
·         El orgullo y la autosuficiencia de los soberbios                  5.21
·         El “valor” de los disolutos                                                           5.22
·         El soborno y la prevaricación

Es el “día del hombre”, pero Dios está sobre su trono asegurando el cumplimiento de la ley de la siembra y la siega.

Juicios por medio de una invasión                          5.24-30
La raíz de todos los males descritos en la sección anterior se halla en el desprecio de la palabra de Dios, 5.24
El primer instrumento que Dios había de escoger para el castigo de su pueblo, sería Asiria, 5.26-30
Según la “perspectiva profética”, la invasión asiria prefiguraría otras que asolarían Israel en el transcurso de la historia, quedando la más terrible para los tiempos del Día de jehová, descrito tan gráficamente en la profecía de Joel.

Un “refrán”                                                                      v.25
“Con todo esto, no se ha agotado su ira, y aún está extendida su mano”.
Llega a ser un cita que se repite en varios oráculos, 9.12, 17, 21; 10.4

Los títulos divinos:
“mi Amado”                                      5.1
“Yahvé de los ejércitos”                              5.7, 9, 16; 6.5
“El Dios Santo                                   5.16
“El Santo de Israel”                        5.19, 24

 

El llamamiento de Isaías                                                                                           6.1-13
Principios generales
Un hombre pecador no puede llegar a ser embajador del Altísimo, sin que se cumplan ciertas condiciones:
·         Ha de haber necesariamente un encuentro personal con Dios, quien dirigirá el ministerio del siervo.
·         Este ha de darse cuenta de su propia insuficiencia y pecado
·         Comprendiendo también que Dios  puede limpiarle y hacerle apto para su servicio
·         El siervo ha de responder al llamamiento de Dios por medio de un acto de entrega
·         Dejando el tipo de servicio a la dirección soberana de Dios.
Todo esto se destaca en esta majestuosa narración.

El año en que murió el rey Uzías                              6.1
Recordar que 1-5 posiblemente sean una introducción a la totalidad del libro.
La mención de Uzías es interesante, porque señala el momento cronológico del llamamiento.
La prosperidad de aquel momento (2 Cro. 26), posiblemente no hizo más que acrecentar los pecados señalados por los “ayes” del cap. 5, fruto todos ellos del orgullo humano.
Sin duda la enseñanza de la ley durante el reinado de Uzías fortaleció también al Resto fiel.
(Uzías, en su soberbia, quiso entrar en el Templo y ofrecer el mismo incienso)

La visión del templo                                                      6.1 y ss.
Era símbolo del Trono de Dios, y las manchas de la sangre salpicada en el propiciatorio hablaban también de la redención.
Por eso Isaías suele describir a Dios no sólo en términos de su gloria y majestad, sino también como el Redentor y Salvador de Israel.

El Lugar Santísimo, lugar relativamente pequeño, se agranda ante la visión de Isaías (que estaría en el patio de los judíos)
La gloria del Señor llenaba el lugar, y los serafines entonaban sus alabanzas diciendo:
“Santo, Santo, Santo el el Señor de los ejércitos, llena está la tierra de su gloria”

El trono de Uzías había sido importante en el auge de su reinado, pero la suprema autoridad no se hallaba en el palacio, sino en el templo.
El hecho de que fuese una visión no mengua la realidad de la experiencia, e Isaías insiste: “vi yo al Señor”

 

Los serafines                                                                    6.2,3, 6, 7
Sólo aquí hallamos el término “serafín”, pero parece normal asociarlos con los querubines y los seres vivientes de la visiones de Ezequiel y Apocalipsis.
Se hallan en íntima relación con el trono de Dios, no sólo para adorarle y alabarle, sino también para la ejecución de sus propósitos en la tierra.
(Hemos de tratar la angeología con mucho respeto, y en tema aparte)

Isaías frente a la gloria del Señor                             6.5
No podía aguantar la potente luz de la gloria de dios, aparte de un acto especial de su gracia.
El énfasis recae sobre “los labios” por la razón de que éstos dan a conocer la corrupción interna del hombre caído, tal como remarca Jesús, Mar. 7.18-23
El reconocimiento humilde del estado del hombre caído es el paso inicial y obligado que conduce a una vida de servicio.
Una confesión personal: “¡Ay de mi…!”

El carbón encendido                                                     6.6-7
Perdemos el sentido de este acto simbólico si no tenemos en cuenta las provisiones de la ley levítica.
El carbón encendido simboliza la ardiente eficacia de la obra de expiación
“es quitada tu iniquidad y perdonado tu pecado” Nos recuerda que la base para que podamos andar en comunión con Dios, que es luz, es que “la sangre de Jesucristo, el Hijo de dios, nos limpia de todo pecado” Jn. 1.7

El llamamiento de Dios                                                6.8
El pecador purificado  puede oír la Voz de Dios, que busca en la tierra los instrumentos que han de llevar a cabo sus propósitos
La visión del Señor reveló la incapacidad del siervo, aparte de la obra de gracia de la Cruz.

La sustancia del mensaje profético                        6.9-13
“¿Hasta cuándo Señor?” v.11 Isaías comprende que la sordera de Israel no durará para siempre.
Con todo, quedará el tronco del árbol antes tan floreciente, con posibilidades de “renuevo”, permaneciendo “la simiente santa” del Resto fiel, 6.13
 
Una y otra vez resaltan las dos facetas principales del mensaje profético:
·         Los juicios de Dios sobre Israel, el siervo fiel.
·         La obra de la gracia de Dios que se manifiesta al bendecir al Resto fiel, convirtiéndolo en el medio para el cumplimiento de las promesas dadas a Abraham y sus sucesores.

 

 

               

sábado, 7 de diciembre de 2013

INTRODUCCIÓN A ISAÍAS

ANTECEDENTES HISTÓRICOS


Entrevista con Isaías...


¿Qué nos puedes contar sobre los Libros Sagrados y los Profetas concretamente?


 Los antiguos hebreos llamabamos a los Libros Sagrados: La Ley, los Profetas y los Escritos. Jesús mismo se refiere a esta división en Lc. 24:44.

Los Profetas eran los libros escritos por los que desempeñábamos el oficio de profeta.

Un profeta era: un portavoz de Dios. Nuestro mensaje incluía amonestación, exhortación, estímulo y consuelo, pero también profecía. El mensaje del profeta respecto al futuro era una de las pruebas de que todo su mensaje procedía de Dios, que el único que conoce el fin desde el principio (Is. 46:10).

Cuéntanos algo sobre ti, tu vida y ministerio para que podamos conocerte un poco mejor.

El libro tiene mi nombre, Isaías, hijo de Amoz (1:1), soy parte de la familia real de Judá, lo podéis ver en la tradición judaica. 

Viví en la ciudad de Jerusalén; estuve casado (8:3) y tuve dos hijos (7:3; 8:3). Mi ministerio se extendió durante el reinado de 4 reyes de Judá: Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, aunque no inicié mi obra hasta casi el final del reinado de Uzías. Debí ejercer mi ministerio durante casi 40 años.

Me encontraba profetizando por el tiempo en que el Reinos del Norte de Israel fue hecho cautivo por los asirios en el año 722 a.C. y, sin duda, continué durante algunos años después. Ezequías, el último de los 4 reyes durante cuyo tiempo ministré, murió, probablemente, en el año 686 a.C.

El fondo histórico de Isaías

¿Cuál era el contexto histórico de Israel en aquel tiempo?

El fondo histórico en el que vivi se halla en 2º Reyes y Crónicas. Durante unos II siglos el reino estuvo dividido, y el Reino del Norte, o sea Israel, fue gobernado por una sucesión de reyes malos, procedentes de diferentes familias gobernantes, o dinastías, todas las cuales siguientes en los pasos de Jeroboam, el hijo de Nabat, “que hizo pecar a Israel”.

El poder mundial dominante en mis tiempos era Asiria, y en ese momento Egipto ya declinaba. Durante mi vida, el poderoso reino de los asirios se tragó a Israel e invadió el propio país e Judá, amenazándolo seriamente.

La prosperidad externa, especialmente durante el largo reinado de Uzías, hizo que la nación se olvidase de Dios. Uzías y su hijo Jotam, en términos generales, eran buenos reyes, a pesar de que Uzías, al final de su vida, intentó inmiscuirse en la obra de los sacerdotes (2ª Reyes 15:3, 34; 2º Cr. 26:16-21).

Acaz, el hijo de Jotam, fue un hombre malo que introdujo abominables prácticas paganas en su reino (2º Reyes 16:2-4) y en varias ocasiones Judá buscó aliarse con Asiria y con Egipto.  Denuncié estas alianzas llamé la atención para que se volviera a Dios. La cautividad babilónica aparecía de lejos, siendo éste un tema abundante en mi profecía, aunque el flamante Imperio babolónico todavía no era tan poderoso en mis días, y no amenazó a Judá hasta cerca de un siglo después, en tiempos del rey Josías y el profeta Jeremías.

A pesar de esa decadencia espiritual, durante un tiempo se registró un avivamiento cuando Ezequías era rey, uno de los más notables y mejores de todos los reyes (2º R. 18:1-20; 2º Cr. 29:1-32-33. El rey Ezequías y yo fuimos grandes amigos y compatriotas en tiempos de peligro y apostasía.

Otros profetas en el tiempo de Isaías

¿Eras el único profeta de Dios en aquel tiempo para el Pueblo o tenías compañeros de ministerio?

El profeta Amós, o había acabado o estaba acabando su ministerio cuando comencé a profetizar en Judá. Amós, aunque era nativo de Judá, fue enviado por Dios a profetizar con el Reino del Norte, Israel.

Oseas inició su ministerio en Israel algún tiempo antes que yo lo empezara en Judá.

Miqueas era un joven contemporáneo que profetizaba como yo en Judá. Hay un número de similaridades entre estos dos libros, y un mensaje mío, el Isaías 2 especialmente, es paralelo a cap. 4 de Miqueas.

La unidad del libro de Isaías
  1. Unidad de Isaías (postura tradicional).
  2. División y variedad de autores (Finales S. XIX).
Variedad de autores:
  1. Isaías. Caps. 1 - 40. Autor Isaías propiamente
  1. Deutero - Isaías (segundo Isaías), caps. 40 - 66, escritos por un profeta en Babilonia que soñaba con el retorno de su pueblo de la cautividad.
Fruto del racionalismo de muchos eruditos en el S. XIX. Ese racionalismo excluía por completo los milagros y la profecía verdadera. Cuando hay profecía específica argumentan que no se trata de predicción sino que debió escribirse con posterioridad (mientras ocurría o a posteriori). Algunas de estas profecías en Isaías tienen que ver con la mención de Ciro, el rey de los persas, en los cap. 44 - 45, dos siglos antes de que existiera. Nosotros sabemos que esto es posible porque la Biblia es inspirada por Dios. Si ponemos en duda cuestiones de este tipo, podemos caer en cuestionar toda la Escritura.
  1. Trito - Isaías. Caps. 55 - 66. Se dice que su autor lo escribió a finales del S. V a.C. en Israel tras la cautividad. Incluso dicen que esta parte fue escrita por varios redactores que intervinieron en la elaboración del libro completo tal y como lo tenemos hoy.
Cuestionar la autoría única de Isaías no es el único atrevimiento de los más liberales o racionales, se cuestionan también la autoría de Moisés sobre el Pentatéuco, cuando hay evidencias bíblicas de que más del 95% fue escrito por Moisés; algunas cartas de Pablo, aludiendo a que fueron escritas por algunos de sus discípulos, etc...

Pruebas de la unidad:
  • Los Profetas Mayores acostumbraban a poner su nombre en los libros que escribían (Is. 1:1).
  • Los escritores del NT, como veremos ahora, citan todas las partes del libro de Isaías y de forma reiterada se refieren a ello como a la obra de Isaías (Jn. 12:38-41 se refiere a Is. 53 y 6).
  • A lo largo de todo el libro vemos expresiones comunes: “Dios como el Santo de Israel”. Este título se encuentra 25 veces en Isaías y sólo se emplea 6 veces más en el resto del A.T, una de ellas en 2º R. 19 que es idéntica a Isaías 37.
VISTA PANORÁMICA

Isaías, un profeta del Evangelio

Ningún libro del AT, a excepción del libro de los Salmos, se cita o se refiere tanto en el NT como éste de Isaías. Aunque el profeta tuvo mucho que decir referente a su propio tiempo, y estaba grandemente preocupado por la amenazante cautividad babilónica y sus consecuencias, fue de modo claro el profeta evangélico. Era el profeta del Evangelio ya que su libro abunda en alusiones mesiánicas. Y a la inversa, el NT tiene muchas referencias al libro de Isaías.

AT - ISAÍAS - NT (trabajo en grupos)

Contenido mesiánico del libro, descripciones vivas del Señor Jesucristo, escritas por inspiración unos 700 años antes de que viniera al mundo:
  • Emanuel: 7:14.
  • El Niño nacido...: 9:6.
  • Descendiente de Isaí: 11:1.
  • Rey que “reinará con justicia”: 32:1.
  • Pastor que “apacentará a su rebaño”: 40:11.
  • Siervo en el que Dios “tiene contentamiento”: 42:1.
  • “Varón de dolores” y cordero que fue llevado al matadero: 53:3,7.
Citas a Isaías en el NT:
  • Mateo identifica a Jesús de Nazaret como el Mesías prometido y el Rey: Mt. 4:14; 8:17; 12:17.
  • Juan el Bautista cita a Isaías: Jn. 1:23.
  • Juan 12:38 - 41. Pasajes de Isaías 6 y 53.
  • Jesús en la sinagoga de Nazaret leyó del libro de Isaías y anunció el cumplimiento de la profecía que había leído: Lc. 4:16-21.
  • El apóstol Juan informa que Isaías habló de la gloria del Señor Jesús: Jn. 12:41.
  • El etíope vuelve a casa leyendo al profeta Isaías: Hch. 8:28.
  • Pablo también menciona a Isaías: Hch. 28:25-27; Ro. 9:27, 29; 10:16; 15:12.
El tema del libro

Isaías significa “la salvación de Jehová”. El profeta proclama el juicio por el pecado, anuncia la venida de la cautividad babilónica, pero en medio de tales pasajes, pueden encontrarse destellos de liberación y más tarde dicha liberación se convierte en la sustancia de la gran corriente de alegría que proporciona dicha profecía. Esto no puede limitarse a la liberación de Babilonia durante el mandato de Ciro, aunque sean tan prominente en la profecía, sino que hay a la vista una liberación mayor realizada por Emanuel; la extensión de la salvación de Jehová, por medio de su Siervo, hasta los confines de la tierra, esto es, el gobierno mundial del Mesías en justicia y en paz. El conjunto de la visión de Isaías (1:1) es tan amplio como es el mundo entero y alcanza hasta el reino milenial de Cristo, y aún más, hasta los nuevos Cielos y la nueva Tierra (66:22).

El estilo del libro

Grandes porciones son poéticas. Es un libro rico en extensión y vocabulario. Abundan la: personificación, la metáfora y el simil. Se da mucho el juego de palabras, y en nuestra traducción no se ve la aliteración (repetición de sonidos consonantes al principio de palabras o sílabas acentuadas: “el ruido con que rueda la ronca tempestad” , Zorrilla) del original.

También tenemos cánticos en Isaías:
  • El cantar de la viña (5).
  • El cantar de la salvación que viene (12).
  • El cantar del desierto alegre (35).
  • El cantar de la mujer recogida (54).
Destaca también el empleo de la sátira (expresa indignación hacia alguien o algo, con propósito moralizador, lúdico o meramente burlesco). Lo podemos ver en Is. 44:13-20.

Bosquejo básico del libro

Dos partes principales: 1 - 39; 40 - 66.

Una forma fácil de recordar las divisiones de Isaías es el tener en cuenta que hay el mismo número de capítulos en la primera parte que en la totalidad del AT (39), y que hay tantos capítulos en la segunda parte como libros hay en el NT (27). No hay que buscar ninguna significación doctrinal en este detalle, pues las divisiones que hoy tenemos en nuestra Biblia no existían en el original.

Isaías 1 - 39: Juicio de Dios; Isaías 40 - 66: Consuelo de Dios. La nota dominante: la alerta condenatoria de Dios contra el reino de Judá, en el cap. 1, donde a la ciudad de Jerusalén se le llama Sodoma y Gomorra (1:10), y la intención divina de hablar palabras de consuelo a Jerusalén, una vez obviadas las graves pruebas , en el cap. 40 (40:1-2).
Análisis de la primera parte de Isaías
  • Capítulos 1 - 6 son de profecías iniciales.
- Destacan los capítulos 7 - 12 donde se da la gran profecía de Emanuel y la venida del reino.
  • Capítulos 13 - 23 vemos profecía pura y dura sobre las naciones.
  • Capítulos 24 - 27 describe los acontecimientos de los últimos días.
  • Capítulos 28 - 33 se define por los ¡Ayes! Es decir ¡Ay!
- Capítulos 34 - 35 es la Edad del Milenio.
- Capítulos 36 - 39 son los hechos históricos del reinado de Ezequías.

Análisis de la segunda parte de Isaías

Ve al profeta contemplando el retorno del pueblo, más allá de la cautividad babilónica, una liberación mayor futura realizada por el Mesías.
Dos veces en esta parte del libro Dios hace esta declaración: “No hay paz... para el impío”. Esta doble declaración marca la división triple de la segunda parte de Isaías (48:22; 57:21).
  • Liberación del pueblo de Dios (40 - 48). Liberación de Babilonia y contrasta al verdadero Dios con los ídolos.
  • El Siervo sufriente como Redentor (49-57). Profecía mesiánica. “Los sufrimientos de Cristo y las glorias que le seguirían” (1ª P. 1:10-11)
  • La consumación gloriosa (58-66). Propósito de Dios con Israel, la gloria venidera de su pueblo.
CONCLUSIÓN

La Salvación de Dios viene de Israel y se extiende a las Naciones. La figura clave que Isaías introduce en este plan de salvación es Cristo. Israel, Judá, igual que todo ser humano, estábamos “muertos en nuestros delitos y pecados”, merecemos juicio y condenación. Pero como nos recuerda Pedro en su primera carta, tenemos una Esperanza gloriosa a la que podemos acceder por medio de la resurrección de Cristo (1ª P. 1:3).

Como antaño, hoy la Palabra de Dios, nos sigue advirtiendo de las consecuencias de nuestra rebelión contra Dios ¿Cuál será nuestra respuesta en nuestra vida y en el día a día? ¿Cómo vamos a vivir? El Pueblo no siempre respondió a la voz de Dios a través de los profetas ¿Cuál es nuestra actitud frente a esto?