miércoles, 18 de diciembre de 2013

Isaías 7 - 9 Palabra a Judá

El momento de la decisión (7:1-17)

Para Isaías, la fe en las promesas de Dios era una forma práctica de vida para el aquí y el ahora, y era tanto una política nacional como un ejercicio individual. La necesidad de semejante política fue creada por las presiones del imperialismo asirio en las tierras de la Palestina occidental. Pero, tal y como Isaías lo entendía, la verdadera cuestión no era de “músculo” militar o astucia política a la hora de forjar alianzas defensivas, sino si podían fiarse de que el Señor haría lo que prometía su palabra. En el caso del reino del norte (llamado alternativamente Israel, Efraín o Jacob), ya se había tomado la decisión fatal (9:8-12 rel. 7:7), pero para Juda aún tenía que llegar ese momento de decidir. En este punto culminante, Isaías se enfrenta con Acaz. La estructura del pasaje refuerza esta verdad:

A1 La casa de David amenazada (1-2)
B1 El hijo de Isaías: los planes de los poderes del norte contra Judá (3-6) 
C1 Las palabras tranquilizadoras de Dios (7-9)
D La respuesta incrédula (10-12)
C2 La señal de juicio divino (13-15)
B2 El hijo de la virgen: la destrucción de los poderes del norte (13-15)
A2 La destrucción de la casa de David (17)

Isaías 7:8-9

A1 La cabeza de Aram es Damasco
B1 Y la cabeza de Damasco es Rezín
C1 Y al cabo de 65 años Efraín será destruido como pueblo
A2 La cabeza de Efraín es Samaria
B2 Y la cabeza de Samaria, el hijo de Remalías
C2 Si no permaneces por la fe, no puedes permanecer

Explicación: las líneas A y B se refieren a los poderes confederados, sus capitales (A) y sus reyes (B). La línea C equilibra o relaciona la futura disolución de Efraím con la posible destrucción de Judá. La advertencia general es clara: Efraín eligió el camino de la seguridad colectiva humana, mediante su alianza con Aram (Siria), sellando así su destino. Por consiguiente, dejaría de ser nación (C1). Rechazar el camino de la fe en favor de la seguridad colectiva de una alianza con Asiria supondría el final para Judá (C2).

Pero ante Acaz, lo que Isaías dice indirectamente resuena con fuerza, indirectamente está diciendo: la cabeza de Judá es Jerusalén, y la de Jerusalén el hijo de David. Aquí tenemos una situación de fuerza divina y de un reinado sostenido por las promesas de Dios. De aquí el llamado a la fe y la advertencia de que abandonar la fe supone perderlo todo. La fe es la realidad central del pueblo de Dios, no sólo como distintivo, sino también como fundamento de su existencia.
Por grupos analizar la actitud de Acaz

Isaías 7:11

Isaías dice a Acaz: pide para ti señal de Jehová. Gedeón no pidió una señal porque dudara o fuera incrédulo, sino porque quería estar doblemente seguro de que caminaba en la voluntad de Dios (Jue. 6:36ss). En su caso, buscar una señal era en sí mismo una expresión de compromiso creyente. Queda abierta la oportunidad para afirmar la fe y actuar como un creyente. El Señor está dispuesto a lo que sea, “ya sea de bajo en lo profundo, o de arriba en lo alto”, por amor al rey davídico y a la ciudad elegida.

Isaías 7:12

Acaz rehúsa “tentar al Señor” y con ello lo que hace es disfrazar de piedad su deseo de no enfrentarse a las realidades espirituales de la situación: su incredulidad. Acaz ha tomado previamente su decisión.

Isaías 7:14

La “señal” ya no es cuestión de invitación, sino de predicción, que no persuade a tener fe sino que confirma el disgusto de Dios y que será Dios quien tenga que tomar las riendas y actuar. Es decir, Dios va a mandar una “señal” a pesar de Acaz. El nacimiento de Emanuel confirmaría todo lo que el Señor dijo a Acaz por medio de Isaías: que aquel era realmente el momento de la decisión, y que habría consecuencias contra la incredulidad.

El juicio (7:18-8:8)

Deut. 18:9-14.
  • Dios iba a echar a las naciones de la tierra prometida por hechicería, pasar hijos por fuego, idolatría, adivinos... Lo mismo que lo que hizo Acaz ¿Si Dios obró de esta forma con pueblos paganos, cómo obraría con el pueblo de Israel? De la misma forma.
  • Asiria va a ser un instrumento en las manos de Dios para juzgar a Israel. Si Israel fue el instrumento de juicio de Dios a las naciones de que habitaban la Tierra Prometida, Asiria jugaría ese papel contra una Judá rebelde a Dios.
Se ha rechazado el camino de la fe. Acaz ha atribuido al rey de Asiria una mayor seguridad que la que da el Señor y sus promesas. Lo que sucede ahora tiene lógica bíblica: las alternativas al camino de la salvación llevan siempre a la destrucción; aquellos que odian la sabiduría aman la muerte (Pr. 8:36).

Cuando el pueblo de Dios actúa basándose en lo “razonable”, en lugar de en aquello que nace de la fe, cuando buscan la seguridad en los recursos, políticas y poderes del mundo (léase: en el rey de Asiria en lugar de en el Rey, Jehová de los ejércitos (6:5, perdemos de vista la experiencia y reconocimiento del mismo Isaías), las cosas en que confían garantizan su calamidad.

Pregunta de debate: ¿Cómo puede pasarnos esto hoy a nosotros? ¿En qué situaciones perdemos de vista la fe para asir lo que es más “razonable” humanamente?

Descripción del juicio
  1. La plenitud de la conquista (18-20) - Asiria
La tierra totalmente ocupada (18-19) - La abeja
El pueblo despojado y humillado (20) - La navaja
  1. Los resultados de la conquista (21-25)
El pueblo empobrecido (21-22)
La tierra decadente (23-25)
  1. El curso de la conquista (8:1-8)
La destrucción inminente de Aram (Siria) e Israel (Reino del norte) (1-4) - Alianza derrotada.
El progreso asirio desde Israel a Judá (5-8)

Isaías 8:8

“Pasando” expresa un cambio, una sustitución o renovación. Las aguas han anegado Israel adquieren un nuevo impulso para alcanzar a Judá. Es una amenaza que no puede detenerse (“pasando, inundará, pasará adelante”), pero está controlada, tiene unos límites: “llegará hasta la garganta”. La tierra de Emanuel está inundada, pero sigue con “la cabeza fuera del agua”. A diferencia de Israel, arrasada por Asiria, Judá sobrevivió a la inundación. 

“...tu tierra, oh Emanuel” resume la tragedia de la decisión que tomó Acaz. El Emanuel se ve atrapado por la ruina provocada por la incredulidad. Su señorío se ve despojado de gloria terrenal, y llega al mundo con un rey sufriente. La gloria había desaparecido, y ahora el trono de David era un concepto hueco, que jamás recuperaría su soberanía. El Emanuel ya no podría heredar otra cosa que sufrimiento y pérdida.

El remanente (8:9-22)

Tenemos 2 referencias a Emanuel:

8:8 - Emanuel comparte comparte el sufrimiento de la tierra.
8:9-10 - Aunque las naciones de todo el mundo se aprestan para la batalla, sus planes se verán frustrados, porque “Dios es con nosotros”. Ni Asiria, ni Babilonia, ni Grecia, ni Roma podrán contra Judá, el agua no les ha ahogado completamente, porque “Dios está con nosotros”.

La confrontación de Isaías con Acaz hizo pasar a un primer plano el tema de la fe personal y el compromiso, evidenciando que el líder y la nación estaban llenos de un espíritu de confianza en el mundo y carentes de convicciones espirituales.

Recordemos a uno de los hijos de Isaías: Shear - Jasub “el remanente volverá” (7.3; 10:20-21). Y esto y ya no sólo significa que siempre habrá supervivientes para que la nación siga existiendo en el mundo, sino que existe una distinción entre el pueblo de Dios secularizado, politizado, y aquellos que, dentro de ese pueblo, se vuelven a Él en arrepentimiento y fe, quieren meditar en su Palabra y la obedecen.

Hay un pueblo dentro del pueblo, caracterizado por su profunda reverencia por el Señor Santo y su santa presencia en medio de ellos y porque escuchan y atesoran su palabra. En medio del conflicto de las naciones, ellos están seguros, y en mitad del colapso nacional se aferran a lo que Dios ha dicho. En apariencia, no son inmunes ni están aislados cuando la desgracia afecta al pueblo del que son miembros, pero, a diferencia de la desesperanza del resto, tienen una palabra firme en la que arraigarse.

Para el debate: “Nuestro cristianismo suele ser más de tiempo parcial, que auténtica forma de vida” (El abismo entre lo sagrado y lo espiritual)

Isaías 8:9-10 ¿Quién gobierna al remanente?

El Emanuel es el gobernante de ese pueblo; en el Emanuel, está presente el propio Dios, como seguridad de su pueblo.

Isaías 8:20

La “ley y el testimonio” (ref. 8:16) son recursos suficientes para los discípulos genuinos. Debemos atenderla y en ella está puesta nuestra esperanza (1ª P. 1:3-5).

La gloriosa esperanza (9:1-7)

Emanuel nos lleva a la esperanza divina. El poema se divide en 2 secciones:
  1. La esperanza descrita (9:1-3)
A1 Lo que hace Dios
Una nueva situación, por obra divina: igual que “trató con desprecio”, ahora “trata con honor” (9:1 rel. 8:22)
B1 Lo que disfruta su pueblo
Una nueva situación para el pueblo de Dios: la luz convertida en tinieblas (9:2)
C1 La consecuencia
Una nueva situación entre el Señor y su pueblo: ha aumentado su alegría y ellos se regocijan en su presencia    (9:3)
  1. La esperanza explicada (9:4-7)
A2 Lo que hace Dios
La primera explicación: la liberación divina (9:4)
B2 Lo que disfruta su pueblo
La segunda explicación: recibiendo los frutos de la victoria (9:5)
C2 La consecuencia
La tercera explicación: el rey y su reinado (9:7)

No lo veremos todo, sólo me centraré en 9:6-7 El libro de Isaías destaca por el uso de nombres significativos que prevén los acontecimientos futuros y encarnan la palabra del Señor. Aquí vemos que, en una sola profecía, se juntan las dos venidas de Cristo. Pedro lo confirma en 1ª P. 1:10-11. La primera ya cumplida, la segunda aún esperada.

“Admirable Consejero”
  • Consejero sobrenatural.
  • Alguien que da consejos sobrenaturales.
Aquí Isaías reacciona contra Acaz. Las decisiones de un rey forman o destruyen su reino, y un reino destinado a ser eterno requiere una sabiduría como la del Dios eterno.

“El Dios fuerte”

 Es el título que se le da al mismo Señor en 10:21. Fuerte (gibbôr = guerrero) remata las referencias militares de 9:3-5.

“Padre eterno y Príncipe de paz”

Describen las circunstancias que acarreará el nacimiento del Rey. Apunta a su interés por los indefensos (Sal. 68:5), su responsabilidad por la disciplina de su pueblo (Sal. 103:13).

En Príncipe de Paz, la paz refleja bienestar y la liberación de la angustia.

“Su reino aumentará”

Irá ocupando progresivamente más espacio, hasta que gobierne a todos. Su imperio o gobierno es la realidad propia de un príncipe. Pero es un imperio sin imperialismo, un gobierno sin explotación, que hace que los gobernados lleguen a la perfección.

“Trono de David”

Es el foco del reino. En otras palabras, aquellas mismas promesas en las que Acaz rehusó confiar se cumplirán de forma maravillosa. A la luz de esto, entendemos que “hijo”, en el 9:6, debe significar “hijo de David”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario