sábado, 7 de diciembre de 2013

INTRODUCCIÓN A ISAÍAS

ANTECEDENTES HISTÓRICOS


Entrevista con Isaías...


¿Qué nos puedes contar sobre los Libros Sagrados y los Profetas concretamente?


 Los antiguos hebreos llamabamos a los Libros Sagrados: La Ley, los Profetas y los Escritos. Jesús mismo se refiere a esta división en Lc. 24:44.

Los Profetas eran los libros escritos por los que desempeñábamos el oficio de profeta.

Un profeta era: un portavoz de Dios. Nuestro mensaje incluía amonestación, exhortación, estímulo y consuelo, pero también profecía. El mensaje del profeta respecto al futuro era una de las pruebas de que todo su mensaje procedía de Dios, que el único que conoce el fin desde el principio (Is. 46:10).

Cuéntanos algo sobre ti, tu vida y ministerio para que podamos conocerte un poco mejor.

El libro tiene mi nombre, Isaías, hijo de Amoz (1:1), soy parte de la familia real de Judá, lo podéis ver en la tradición judaica. 

Viví en la ciudad de Jerusalén; estuve casado (8:3) y tuve dos hijos (7:3; 8:3). Mi ministerio se extendió durante el reinado de 4 reyes de Judá: Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, aunque no inicié mi obra hasta casi el final del reinado de Uzías. Debí ejercer mi ministerio durante casi 40 años.

Me encontraba profetizando por el tiempo en que el Reinos del Norte de Israel fue hecho cautivo por los asirios en el año 722 a.C. y, sin duda, continué durante algunos años después. Ezequías, el último de los 4 reyes durante cuyo tiempo ministré, murió, probablemente, en el año 686 a.C.

El fondo histórico de Isaías

¿Cuál era el contexto histórico de Israel en aquel tiempo?

El fondo histórico en el que vivi se halla en 2º Reyes y Crónicas. Durante unos II siglos el reino estuvo dividido, y el Reino del Norte, o sea Israel, fue gobernado por una sucesión de reyes malos, procedentes de diferentes familias gobernantes, o dinastías, todas las cuales siguientes en los pasos de Jeroboam, el hijo de Nabat, “que hizo pecar a Israel”.

El poder mundial dominante en mis tiempos era Asiria, y en ese momento Egipto ya declinaba. Durante mi vida, el poderoso reino de los asirios se tragó a Israel e invadió el propio país e Judá, amenazándolo seriamente.

La prosperidad externa, especialmente durante el largo reinado de Uzías, hizo que la nación se olvidase de Dios. Uzías y su hijo Jotam, en términos generales, eran buenos reyes, a pesar de que Uzías, al final de su vida, intentó inmiscuirse en la obra de los sacerdotes (2ª Reyes 15:3, 34; 2º Cr. 26:16-21).

Acaz, el hijo de Jotam, fue un hombre malo que introdujo abominables prácticas paganas en su reino (2º Reyes 16:2-4) y en varias ocasiones Judá buscó aliarse con Asiria y con Egipto.  Denuncié estas alianzas llamé la atención para que se volviera a Dios. La cautividad babilónica aparecía de lejos, siendo éste un tema abundante en mi profecía, aunque el flamante Imperio babolónico todavía no era tan poderoso en mis días, y no amenazó a Judá hasta cerca de un siglo después, en tiempos del rey Josías y el profeta Jeremías.

A pesar de esa decadencia espiritual, durante un tiempo se registró un avivamiento cuando Ezequías era rey, uno de los más notables y mejores de todos los reyes (2º R. 18:1-20; 2º Cr. 29:1-32-33. El rey Ezequías y yo fuimos grandes amigos y compatriotas en tiempos de peligro y apostasía.

Otros profetas en el tiempo de Isaías

¿Eras el único profeta de Dios en aquel tiempo para el Pueblo o tenías compañeros de ministerio?

El profeta Amós, o había acabado o estaba acabando su ministerio cuando comencé a profetizar en Judá. Amós, aunque era nativo de Judá, fue enviado por Dios a profetizar con el Reino del Norte, Israel.

Oseas inició su ministerio en Israel algún tiempo antes que yo lo empezara en Judá.

Miqueas era un joven contemporáneo que profetizaba como yo en Judá. Hay un número de similaridades entre estos dos libros, y un mensaje mío, el Isaías 2 especialmente, es paralelo a cap. 4 de Miqueas.

La unidad del libro de Isaías
  1. Unidad de Isaías (postura tradicional).
  2. División y variedad de autores (Finales S. XIX).
Variedad de autores:
  1. Isaías. Caps. 1 - 40. Autor Isaías propiamente
  1. Deutero - Isaías (segundo Isaías), caps. 40 - 66, escritos por un profeta en Babilonia que soñaba con el retorno de su pueblo de la cautividad.
Fruto del racionalismo de muchos eruditos en el S. XIX. Ese racionalismo excluía por completo los milagros y la profecía verdadera. Cuando hay profecía específica argumentan que no se trata de predicción sino que debió escribirse con posterioridad (mientras ocurría o a posteriori). Algunas de estas profecías en Isaías tienen que ver con la mención de Ciro, el rey de los persas, en los cap. 44 - 45, dos siglos antes de que existiera. Nosotros sabemos que esto es posible porque la Biblia es inspirada por Dios. Si ponemos en duda cuestiones de este tipo, podemos caer en cuestionar toda la Escritura.
  1. Trito - Isaías. Caps. 55 - 66. Se dice que su autor lo escribió a finales del S. V a.C. en Israel tras la cautividad. Incluso dicen que esta parte fue escrita por varios redactores que intervinieron en la elaboración del libro completo tal y como lo tenemos hoy.
Cuestionar la autoría única de Isaías no es el único atrevimiento de los más liberales o racionales, se cuestionan también la autoría de Moisés sobre el Pentatéuco, cuando hay evidencias bíblicas de que más del 95% fue escrito por Moisés; algunas cartas de Pablo, aludiendo a que fueron escritas por algunos de sus discípulos, etc...

Pruebas de la unidad:
  • Los Profetas Mayores acostumbraban a poner su nombre en los libros que escribían (Is. 1:1).
  • Los escritores del NT, como veremos ahora, citan todas las partes del libro de Isaías y de forma reiterada se refieren a ello como a la obra de Isaías (Jn. 12:38-41 se refiere a Is. 53 y 6).
  • A lo largo de todo el libro vemos expresiones comunes: “Dios como el Santo de Israel”. Este título se encuentra 25 veces en Isaías y sólo se emplea 6 veces más en el resto del A.T, una de ellas en 2º R. 19 que es idéntica a Isaías 37.
VISTA PANORÁMICA

Isaías, un profeta del Evangelio

Ningún libro del AT, a excepción del libro de los Salmos, se cita o se refiere tanto en el NT como éste de Isaías. Aunque el profeta tuvo mucho que decir referente a su propio tiempo, y estaba grandemente preocupado por la amenazante cautividad babilónica y sus consecuencias, fue de modo claro el profeta evangélico. Era el profeta del Evangelio ya que su libro abunda en alusiones mesiánicas. Y a la inversa, el NT tiene muchas referencias al libro de Isaías.

AT - ISAÍAS - NT (trabajo en grupos)

Contenido mesiánico del libro, descripciones vivas del Señor Jesucristo, escritas por inspiración unos 700 años antes de que viniera al mundo:
  • Emanuel: 7:14.
  • El Niño nacido...: 9:6.
  • Descendiente de Isaí: 11:1.
  • Rey que “reinará con justicia”: 32:1.
  • Pastor que “apacentará a su rebaño”: 40:11.
  • Siervo en el que Dios “tiene contentamiento”: 42:1.
  • “Varón de dolores” y cordero que fue llevado al matadero: 53:3,7.
Citas a Isaías en el NT:
  • Mateo identifica a Jesús de Nazaret como el Mesías prometido y el Rey: Mt. 4:14; 8:17; 12:17.
  • Juan el Bautista cita a Isaías: Jn. 1:23.
  • Juan 12:38 - 41. Pasajes de Isaías 6 y 53.
  • Jesús en la sinagoga de Nazaret leyó del libro de Isaías y anunció el cumplimiento de la profecía que había leído: Lc. 4:16-21.
  • El apóstol Juan informa que Isaías habló de la gloria del Señor Jesús: Jn. 12:41.
  • El etíope vuelve a casa leyendo al profeta Isaías: Hch. 8:28.
  • Pablo también menciona a Isaías: Hch. 28:25-27; Ro. 9:27, 29; 10:16; 15:12.
El tema del libro

Isaías significa “la salvación de Jehová”. El profeta proclama el juicio por el pecado, anuncia la venida de la cautividad babilónica, pero en medio de tales pasajes, pueden encontrarse destellos de liberación y más tarde dicha liberación se convierte en la sustancia de la gran corriente de alegría que proporciona dicha profecía. Esto no puede limitarse a la liberación de Babilonia durante el mandato de Ciro, aunque sean tan prominente en la profecía, sino que hay a la vista una liberación mayor realizada por Emanuel; la extensión de la salvación de Jehová, por medio de su Siervo, hasta los confines de la tierra, esto es, el gobierno mundial del Mesías en justicia y en paz. El conjunto de la visión de Isaías (1:1) es tan amplio como es el mundo entero y alcanza hasta el reino milenial de Cristo, y aún más, hasta los nuevos Cielos y la nueva Tierra (66:22).

El estilo del libro

Grandes porciones son poéticas. Es un libro rico en extensión y vocabulario. Abundan la: personificación, la metáfora y el simil. Se da mucho el juego de palabras, y en nuestra traducción no se ve la aliteración (repetición de sonidos consonantes al principio de palabras o sílabas acentuadas: “el ruido con que rueda la ronca tempestad” , Zorrilla) del original.

También tenemos cánticos en Isaías:
  • El cantar de la viña (5).
  • El cantar de la salvación que viene (12).
  • El cantar del desierto alegre (35).
  • El cantar de la mujer recogida (54).
Destaca también el empleo de la sátira (expresa indignación hacia alguien o algo, con propósito moralizador, lúdico o meramente burlesco). Lo podemos ver en Is. 44:13-20.

Bosquejo básico del libro

Dos partes principales: 1 - 39; 40 - 66.

Una forma fácil de recordar las divisiones de Isaías es el tener en cuenta que hay el mismo número de capítulos en la primera parte que en la totalidad del AT (39), y que hay tantos capítulos en la segunda parte como libros hay en el NT (27). No hay que buscar ninguna significación doctrinal en este detalle, pues las divisiones que hoy tenemos en nuestra Biblia no existían en el original.

Isaías 1 - 39: Juicio de Dios; Isaías 40 - 66: Consuelo de Dios. La nota dominante: la alerta condenatoria de Dios contra el reino de Judá, en el cap. 1, donde a la ciudad de Jerusalén se le llama Sodoma y Gomorra (1:10), y la intención divina de hablar palabras de consuelo a Jerusalén, una vez obviadas las graves pruebas , en el cap. 40 (40:1-2).
Análisis de la primera parte de Isaías
  • Capítulos 1 - 6 son de profecías iniciales.
- Destacan los capítulos 7 - 12 donde se da la gran profecía de Emanuel y la venida del reino.
  • Capítulos 13 - 23 vemos profecía pura y dura sobre las naciones.
  • Capítulos 24 - 27 describe los acontecimientos de los últimos días.
  • Capítulos 28 - 33 se define por los ¡Ayes! Es decir ¡Ay!
- Capítulos 34 - 35 es la Edad del Milenio.
- Capítulos 36 - 39 son los hechos históricos del reinado de Ezequías.

Análisis de la segunda parte de Isaías

Ve al profeta contemplando el retorno del pueblo, más allá de la cautividad babilónica, una liberación mayor futura realizada por el Mesías.
Dos veces en esta parte del libro Dios hace esta declaración: “No hay paz... para el impío”. Esta doble declaración marca la división triple de la segunda parte de Isaías (48:22; 57:21).
  • Liberación del pueblo de Dios (40 - 48). Liberación de Babilonia y contrasta al verdadero Dios con los ídolos.
  • El Siervo sufriente como Redentor (49-57). Profecía mesiánica. “Los sufrimientos de Cristo y las glorias que le seguirían” (1ª P. 1:10-11)
  • La consumación gloriosa (58-66). Propósito de Dios con Israel, la gloria venidera de su pueblo.
CONCLUSIÓN

La Salvación de Dios viene de Israel y se extiende a las Naciones. La figura clave que Isaías introduce en este plan de salvación es Cristo. Israel, Judá, igual que todo ser humano, estábamos “muertos en nuestros delitos y pecados”, merecemos juicio y condenación. Pero como nos recuerda Pedro en su primera carta, tenemos una Esperanza gloriosa a la que podemos acceder por medio de la resurrección de Cristo (1ª P. 1:3).

Como antaño, hoy la Palabra de Dios, nos sigue advirtiendo de las consecuencias de nuestra rebelión contra Dios ¿Cuál será nuestra respuesta en nuestra vida y en el día a día? ¿Cómo vamos a vivir? El Pueblo no siempre respondió a la voz de Dios a través de los profetas ¿Cuál es nuestra actitud frente a esto?

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