martes, 10 de diciembre de 2013

Sesión 4


CENSURAS Y PROMESAS                                                                                                                                          8-12-2013

Isaías 1.1-6.13

La crisis moral y espiritual de Israel                                                                                     1.1-31
Un llamamiento dramático                                       1.2-4
La devastación de la tierra de Judá                         1.5-9
Dios odia la religión externa                                     1.10-20
La purificación de Sión                                               1.21-31

 

Los nombres del Señor.
Es evidente la importancia de los títulos divinos que emplea Isaías.
En este cap.:      1.4          El Santo de Israel
                             1.9          Yahvé de los Ejércitos
                             1.24       Yahvé de los Ejércitos. El Poderoso de Israel.

El Santo de Israel, parece el término predilecto de Isaías, y se  halla sólo dos veces en las EE, fuera de Isaías.

 

Los temas del capítulo.

Este primer oráculo constituye una introducción admirable a todo el libro, por cuanto presenta muchos de los grandes temas que se han de desarrollar a través del resto.
·         El análisis del pecado del pueblo, con referencia especial a Jerusalén (1.2-6, 21-23)
·         El anuncio –como algo ya hecho- de los “juicios inmediatos” que habían de caer sobre Judá a    causa de las invasiones asirias (1.5-8, 24, 25, 28, 31)
·         La vanidad y abominación de “una religión ceremonial”, divorciada de la obediencia y de las obras de justicia (1.10-15)
·         “El llamamiento, el arrepentimiento y la promesa de limpieza” para quienes se someten a Dios (1.16-20)
·         “El anuncio de una obra de restauración en Sión” que Dios mismo llevará a cabo por medio de juicios purificados (1.24-31)
·         “La conservación de Resto fiel”, núcleo de una nueva nación (1.9)

 
El estilo del oráculo
·         Símiles y metáforas: tiernos, hirientes, irónicos, según el caso, pero siempre expresivos (1.3, 5, 8, 9, 10…)
·         La ternura del llamamiento del Señor, 1.18 en contraste con la
·         Punzante ironía que se dirige a los rebeldes (1.10….)
Isaías se vale de todos los recursos del hebreo, que prefiere lo concreto de los sustantivos, a lo abstracto de frases verbales y adjetivales.

 

El reino de Dios sobre la tierra                                                                                               2.1-4
La consumación que Dios ha determinado
No tiene que ver, como algunos plantea, con la Iglesia.
La visión que tiene Isaías, es “acerca de Judá y de Jerusalén” (2.1), y la época del cumplimiento será “en lo postrero de los tiempos”, o sea, en la consumación de los propósitos de Dios en la tierra.
Todo se ve en contraste con el fracaso del reino de la dinastía de David.

El Monte y los montes                                                 2.2
“montes son reinos de la tierra.
Cuando Yahvé, termina su obra de juicio y de salvación, “será confirmado el Monte de la casa de Yahvé como cabeza de los montes”.
Notemos que la sublimidad y potencia de este Monte se deriva de la presencia de la Casa de Yahvé allí (ver Ez. 48.35)

Jerusalén, luz de los pueblos                                    2.3
Jerusalén será la fuente desde la cual fluirá la palabra de Yahvé.
Sión será el imán que atraiga los pueblos, no ya para codiciarla y conquistarla, sino para aprender en ella los caminos del Señor y andar en ellos.

Por fin, paz en la tierra                                                2.4
Todos los intentos de los hombres para establecer la paz en la tierra han fracasado y fracasarán.
YO: egoísmo, codicia y violencia.
En el reino milenial el hombre no dejará de ser el que conocemos y somos, pero el gobierno mesiánico será justo y fuerte, prendiendo la Palabra en muchos corazones.
Gracias a los justos juicios de Yahvé entre las naciones, éstas podrán convertir las armas de guerra en instrumentos de paz.
(El tema se desarrolla ampliamente en caps. 11-12)

La importancia de esta profecía.
Todo esfuerzo humano necesita un incentivo, y si los israelitas de la época de Isaías no hubiesen más que denuncias del pecado y anuncios de juicio, habrían caído en estado de desesperación. Pero se coloca delante la meta de la consumación de la obra de Dios, de modo que el Resto se anima y hay posibilidad de que, de la masa neutra del pueblo, algunos cobren ánimo para volver a Yahvé, al Fuerte de Israel, con el fin de seguirle, aumentando así la fuerza del testimonio del “Israel espiritual”.
Los contumaces harían poco caso ni de las promesas ni de las amonestaciones de la palabra profética.

 

Nombres divinos.
En esta sección hallamos “el Dios de Jacob” (2.3), que enfatiza el testimonio de Israel y el interés especial de Dios en su pueblo.
 

El día del hombre y el día del Señor                                                                     2.5-4.6
La casa de Jacob                                                             2.5-11
Hubiese sido natural que la Casa de Jacob diera ejemplo de la obediencia aun en los tiempos del profeta (2.5)
Contrariamente, Isaías tuvo que contemplar todo lo contrario en su derredor.
Aún conservan riquezas, pero lejos de reconocer que todo venía de la mano de Dios, los israelitas fabricaban ídolos y glorificaban al hombre, inclinándose ante las obras de sus manos (2.6-9)
Los soberbios buscarán escondrijos en las cuevas de las montañas, pero no se salvarán por eso.

El Día de Yahvé                                                                2.12-22
Se presenta con más detalle lo precedente.
El Señor ha señalado tal “día” para dar al traste con toda soberbia


Figura de la “grandeza” del hombre y su fin.
Hemos visto que los “montes” representan reinos humanos; los árboles y de más figuras del vs 12-16 viene  a significar lo mismo.
El conjunto de las figuras destaca la “altivez del hombre”. No se condena las grandes obras, la civilización y el arte como tales, sino sólo como manifestaciones del orgullo humano, ya que el hombre quiere solucionar sus propios problemas, haciendo alarde de su habilidad y genio.
La expresión “el día de Yahvé” señala cuando Él se levante para destruir toda pretensión humana que se alza contra su Dios (2.17-19)

Títulos divinos.
En esta sección –y hasta el final del cap.3- el título que más se repite es “Yahvé de los ejércitos”, porque subraya los infinitos recursos del Señor frente a la supuesta potencia del hombre (2.12; 3.1 y 15)

La falta de autoridad como juicio cercano            3.1-8
Los vs 3.3-8 describen un conglomerado de gentes, sin orden ni disciplina, en el que abunda la violencia por falta de una autoridad eficaz. Los jóvenes insultan a los ancianos venerables –algo repugnante en los medios orientales- y nadie quiere asumir la responsabilidad del gobierno de la ciudad arruinada. Es probable que Isaías previera proféticamente la desolación del país después de la deportación a Babilonia del rey Joacim, junto con los mejores elementos del país.

El justo  y el impío                                                          3.9-15
El profeta hace una clara distinción entre los impíos y los justos, entre quienes vuelven las espaldas a Dios y los pocos que buscan su rostro. Las circunstancias  externas habían de ser iguales para todos, pero Dios gobierna en las vidas particulares.

¡Ay del impío! Mal le irá, porque según  las obras de sus manso le será pagado” (3.10)
No quiere decir que el piadoso se librará de todas las consecuencias de la desolación de Jerusalén, pero sí que la mano del Señor le sostendrá al efecto de librarle y bendecirle en el momento oportuno.

Los rectos juicios de Dios                                            3.13-15
El momento de cumplirse la profecía, pues aun en el proceso histórico Dios juzga a los pueblos, pagando a cada uno según sus obras, sin dejar de escudriñar las maldades de quienes “aplastan al pueblo y muelen las caras de los pobres” (3.15)

Las mujeres de Jerusalén                                           3.16-4.1
Así como las virtudes femeninas pueden hacer mucho para la sanidad moral y espiritual de una sociedad, también es cierto que su influencia llega a ser nefasta en comunidades que caminan a la decadencia y la ruina.

Jerusalén será levantada de nuevo                        4.2-6
La promesa de la obra de la gracia de Dios alterna con la descripción de sus juicios sobre los apóstatas. Dios coloca una meta gloriosa delante de los fieles para animarles, queriendo también sacar almas sencillas de la corrupción contemporánea a la comunión a la comunión del Resto.
Los sobrevivientes, los convertidos al Señor, serán llamados “santos”. Se trata del nuevo principio del testimonio de Israel, por medio del Resto fiel, después de los juicios purificadores que tantas veces se predicen.

La viña infructífera y sus juicios; los siete “ayes”                                           5.1-30

La canción de la viña                                                     5.1-7
Versos en el original
Empiezan como un cántico de amor, al modo de ciertas secciones del Cantar de los Cantares.
No hay duda en cuanto al significado de la “viña” ver. 5.7
En aquella sociedad agrícola, la viña significa mucho más que un área de terreno cultivado con el fin de sacar ganancias materiales. Es la herencia de los padres, que según la Ley, debería volver siempre a los herederos

La separación de la viña                                                              5.2
La viña había sido creada por un proceso largo y cuidadoso de separación y preparación, que también se subraya en el Sal.80. Un proceso que empieza con el llamamiento y separación de Abraham.
Tanto hizo el Señor por su pueblo que exclama en esta parábola: “Qué más se puede hacer por mi viña?” (5.4)

 

Las uvas silvestres                                                         5.2, 4
Dios encuentra un espíritu de rebelión, obras de injusticia y corrupción moral.
Israel no ha mantenido el vallado moral y espiritual que les separaba de lo vicios y abominaciones de los gentiles, Dios había de quitar el vallado protector, (5.3)
Ver sal. 80.13 figuras tajantes que corresponden a la violencia y crueldad de naciones paganas como Asiria y Babilonia.
Marc. 12 y Jn. 15 bien son una continuación de esta ilustración.

Los “ayes” que condenan los pecados de Judá 5.8-23
Aunque es otro oráculo, los dos mensajes se entrelazan por el análisis de los pecados de Judá; las uvas silvestres que produjo la viña.

Hay siete lamentaciones que definen y condenan pecados típicos de los habitantes de Jerusalén.
·         Los capitalistas codicioso                                                           5.8-10
·         La persistente borrachera y búsqueda del placer            5.11-17
·         El cinismo que desafía a Dios                                                    5.18-19
·         La tergiversación de las normas morales                             5.20
·         El orgullo y la autosuficiencia de los soberbios                  5.21
·         El “valor” de los disolutos                                                           5.22
·         El soborno y la prevaricación

Es el “día del hombre”, pero Dios está sobre su trono asegurando el cumplimiento de la ley de la siembra y la siega.

Juicios por medio de una invasión                          5.24-30
La raíz de todos los males descritos en la sección anterior se halla en el desprecio de la palabra de Dios, 5.24
El primer instrumento que Dios había de escoger para el castigo de su pueblo, sería Asiria, 5.26-30
Según la “perspectiva profética”, la invasión asiria prefiguraría otras que asolarían Israel en el transcurso de la historia, quedando la más terrible para los tiempos del Día de jehová, descrito tan gráficamente en la profecía de Joel.

Un “refrán”                                                                      v.25
“Con todo esto, no se ha agotado su ira, y aún está extendida su mano”.
Llega a ser un cita que se repite en varios oráculos, 9.12, 17, 21; 10.4

Los títulos divinos:
“mi Amado”                                      5.1
“Yahvé de los ejércitos”                              5.7, 9, 16; 6.5
“El Dios Santo                                   5.16
“El Santo de Israel”                        5.19, 24

 

El llamamiento de Isaías                                                                                           6.1-13
Principios generales
Un hombre pecador no puede llegar a ser embajador del Altísimo, sin que se cumplan ciertas condiciones:
·         Ha de haber necesariamente un encuentro personal con Dios, quien dirigirá el ministerio del siervo.
·         Este ha de darse cuenta de su propia insuficiencia y pecado
·         Comprendiendo también que Dios  puede limpiarle y hacerle apto para su servicio
·         El siervo ha de responder al llamamiento de Dios por medio de un acto de entrega
·         Dejando el tipo de servicio a la dirección soberana de Dios.
Todo esto se destaca en esta majestuosa narración.

El año en que murió el rey Uzías                              6.1
Recordar que 1-5 posiblemente sean una introducción a la totalidad del libro.
La mención de Uzías es interesante, porque señala el momento cronológico del llamamiento.
La prosperidad de aquel momento (2 Cro. 26), posiblemente no hizo más que acrecentar los pecados señalados por los “ayes” del cap. 5, fruto todos ellos del orgullo humano.
Sin duda la enseñanza de la ley durante el reinado de Uzías fortaleció también al Resto fiel.
(Uzías, en su soberbia, quiso entrar en el Templo y ofrecer el mismo incienso)

La visión del templo                                                      6.1 y ss.
Era símbolo del Trono de Dios, y las manchas de la sangre salpicada en el propiciatorio hablaban también de la redención.
Por eso Isaías suele describir a Dios no sólo en términos de su gloria y majestad, sino también como el Redentor y Salvador de Israel.

El Lugar Santísimo, lugar relativamente pequeño, se agranda ante la visión de Isaías (que estaría en el patio de los judíos)
La gloria del Señor llenaba el lugar, y los serafines entonaban sus alabanzas diciendo:
“Santo, Santo, Santo el el Señor de los ejércitos, llena está la tierra de su gloria”

El trono de Uzías había sido importante en el auge de su reinado, pero la suprema autoridad no se hallaba en el palacio, sino en el templo.
El hecho de que fuese una visión no mengua la realidad de la experiencia, e Isaías insiste: “vi yo al Señor”

 

Los serafines                                                                    6.2,3, 6, 7
Sólo aquí hallamos el término “serafín”, pero parece normal asociarlos con los querubines y los seres vivientes de la visiones de Ezequiel y Apocalipsis.
Se hallan en íntima relación con el trono de Dios, no sólo para adorarle y alabarle, sino también para la ejecución de sus propósitos en la tierra.
(Hemos de tratar la angeología con mucho respeto, y en tema aparte)

Isaías frente a la gloria del Señor                             6.5
No podía aguantar la potente luz de la gloria de dios, aparte de un acto especial de su gracia.
El énfasis recae sobre “los labios” por la razón de que éstos dan a conocer la corrupción interna del hombre caído, tal como remarca Jesús, Mar. 7.18-23
El reconocimiento humilde del estado del hombre caído es el paso inicial y obligado que conduce a una vida de servicio.
Una confesión personal: “¡Ay de mi…!”

El carbón encendido                                                     6.6-7
Perdemos el sentido de este acto simbólico si no tenemos en cuenta las provisiones de la ley levítica.
El carbón encendido simboliza la ardiente eficacia de la obra de expiación
“es quitada tu iniquidad y perdonado tu pecado” Nos recuerda que la base para que podamos andar en comunión con Dios, que es luz, es que “la sangre de Jesucristo, el Hijo de dios, nos limpia de todo pecado” Jn. 1.7

El llamamiento de Dios                                                6.8
El pecador purificado  puede oír la Voz de Dios, que busca en la tierra los instrumentos que han de llevar a cabo sus propósitos
La visión del Señor reveló la incapacidad del siervo, aparte de la obra de gracia de la Cruz.

La sustancia del mensaje profético                        6.9-13
“¿Hasta cuándo Señor?” v.11 Isaías comprende que la sordera de Israel no durará para siempre.
Con todo, quedará el tronco del árbol antes tan floreciente, con posibilidades de “renuevo”, permaneciendo “la simiente santa” del Resto fiel, 6.13
 
Una y otra vez resaltan las dos facetas principales del mensaje profético:
·         Los juicios de Dios sobre Israel, el siervo fiel.
·         La obra de la gracia de Dios que se manifiesta al bendecir al Resto fiel, convirtiéndolo en el medio para el cumplimiento de las promesas dadas a Abraham y sus sucesores.

 

 

               

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