martes, 7 de enero de 2014

DOS CIUDADES CONTRASTADAS



DOS CIUDADES CONTRASTADAS
DEL SUFRIMIENTO A LA GLORIA                                                                                                               Isaías 24.1-27.13

No es propiamente un “oráculo”. Se trata de un todo continuado, que incorpora poesía, prosa y cánticos.
No obstante, tiene una perfecta continuidad con los ciclos anteriores.

El tema principal es una ciudad destruida y otra establecida.
·        La primera es la “ciudad quebrantada”, 24.10 (cf. 25.2, 12;26.5; 27.10)
·        La segunda se la menciona por referencias,
Ej.          “el monte de Sión, 24.23, 25.6-7, 10; 27.13
               Una ciudad o Jerusalén, 24.23; 26.1; 27.13
De todas las secciones de Isaías, ésta es la que menos ayuda ofrece para discernir las situaciones que originaron las unidades individuales.

Para comprender los caps. 24-27 debemos primero verlos como un bloque único, insertándolo luego en la “gran estrategia” de los caps. 13-27

Hoy día usamos la expresión “aldea global” para describir cómo el mundo se ha reducido tanto que lo que afecta a unos nos afecta a todos; todo suceso tiene una importancia potencialmente mundial.
El interés israelita es semejante pero no idéntico. Lo que tiene en mente es la “ciudad global”, todo el mundo organizado en torno a una base centrada en el ser humano, no espiritual.
Ahora vamos más allá del punto en que decimos “Babilonia ha caído”, llegando a ese otro en que el espíritu de Babilonia queda condensado en la “ciudad de vanidad”, 24.10, mediante cuya caída la tierra regresa a su falta de sentido originaria, 24.18b-20, cf. Gen. 1.2; Jer. 4.23.

Las estructuras históricas de tiempos de Isaías (caps. 13-20) proyectaban una imagen de contornos difusos pero clara en lo esencial (caps. 21-23), pero ahora el profeta se centra en la escatología, donde se detectan aún cinco verdades:
·        La preservación del pueblo de Dios en medio de un mundo destruido, 24.1-20 (13-16a)
·        La certidumbre de las promesas aun cuando parezcan demorarse 24.21-23
·        La satisfacción del mundo entero en el monte Sión, 25.1-12
·        El pueblo de Dios atrapado en el caos de la historia, pero dentro ya de la ciudad segura, 26.1-20
·        La reunión final, 27.1-13











La clave para entender el pasaje  se halla en la identificación del profeta con el resto fiel de Israel, tanto en sus momentos de dolor como en la alegría de su triunfo, de modo que los juicios de Dios sobre la teirra se describen desde este punto de vista.

LA VICTORIA FINAL DE DIOS

Después de las naciones por separado (13-23), aparece ahora a la vista del mundo entero.
Estos cuatro caps., denominados con cierta vaguedad “El Apocalipsis de Isaías”, hablan de:
·        la caída de los enemigos tanto:
o   Sobrenaturales como terrenales, 24.21 ss.; 27.1
o   Y de la misma muerte, 25.8
·        Contienen una de las claras promesas del AT de la resurrección de los cuerpos, 26.9

Pero esta escena más amplia es divisada desde el punto de observación de Isaías en Jerusalén, teniendo a Judá, Moab (25.10ss) y las grandes potencias de Egipto y Asiria (27.12ss.)a cercana y media distancia.
Por abrumadores que sean los juicios, la nota dominante es la alegría, como se echa de ver en las canciones que frecuentemente irrumpen en la profecía.

24.1-23                LA TIERRA Y EL CIELO SON JUZGADOS
               24.1-13                La humanidad en el caos
Y la tierra se contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno.
v.12 generalmente hemos de entender Babilonia, quizá la ciudad más perfecta que jamás haya levantado el hombre, y figura constante de la enemistad del orgullo del hombre en su oposición a Jerusalén como ciudad de Dios.

               24.14-16             Última alabanza y actual privación
Un breve cántico de triunfo del resto fiel. El profeta oye el canto que elevarán los justos de Israel, cuando, ya redimidos y seguros en su tierra, contemplan la gloria del Señor.

               24.17-23             Juicio cósmico
El Día del Señor. Se trata de potencias espirituales que siguieron a Satanás en su rebeldía, y cuyas jerarquías, situadas en “lugares celestiales”, se nombran en Ef. 6.12. Su derrota se describe en Apoc. 12.7-9.

25.1-12                LA GRAN LIBERACIÓN
               25.1-5                  El fin de la tiranía. Un cántico de alabanza.
Porque fuiste fortaleza al pobre, fortaleza al menesteroso en su aflicción, refugio contra el turbión, sombra contra el calor; porque el ímpetu de los violentos es como turbión contra el muro.




               25.6-8                  La finalización de la oscuridad y la muerte. El triunfo final
1.      El banquete del Señor “en este monte” (Sion)
2.      Dios deshace la cobertura o velo que impedía que los pueblos se diesen cuenta de la realidad de la esfera espiritual detrás de la engañosa sombra de lo material y lo temporal. Ahora él mismo se revela en gloria y “todo ojo le verá”
3.      El dolor humano y la muerte serán vencidos.
Esta sublime promesa se recoge y se elabora en Apoc. 21.4 como característica  del estado eterno. A veces la visión profética pasa más allá aún del milenio, para alcanzar la nueva tierra y los nuevos cielos.

               25.9-12                El final del orgullo. Alabanzas del residuo redimido.
El resto contempla la victoria ya consumada, especialmente en relación con Moab, enemigo milenario de Israel. Podría representar los estados árabes de hoy.

26.1-27.1            TRIUNFO DESPUÉS DE AFANES
               26.1-6                  La sufrida ciudad.
El tercer cántico del resto. Celebra la seguridad de Sión y la paz del pueblo que confía solamente en Él.
Confiad en el Señor para siempre,
porque en Dios[
c] el Señor, tenemos una Roca eterna.

               26.7.18                La larga noche de espera.
Los redimidos recuerdan el duro camino andado. Agradecen las lecciones de paciencia y de fe que han aprendido, a la vez que lamentan la ineficacia del testimonio nacional de Israel en el mundo.
18 Estábamos encinta, nos retorcíamos en los dolores,
dimos a luz, al parecer, sólo viento.
No logramos liberación para la tierra,
ni nacieron[
k] habitantes del mundo.

               26.19-27.1          Resurrección y juicio final
La contestación del Señor. Dios contesta al gemido de su pueblo.
Invita al resto a que se esconda “un poquito” durante el día de la ira, ya que Él ha de intervenir muy pronto en los asuntos del mundo como Juez Justo,
20 Ven, pueblo mío, entra en tus aposentos
y cierra tras ti tus puertas;
escóndete por corto tiempo[
p]
hasta que pase la indignación.
21 Porque he aquí, el Señor va a salir de su lugar
para castigar[
q] la iniquidad de los habitantes de la tierra[r],
y la tierra pondrá de manifiesto su sangre derramada
y no ocultará más a sus asesinados.


27 Aquel día el Señor castigará[a]
con su espada feroz, grande y poderosa,
a Leviatán[
b], serpiente huidiza,
a Leviatán[
c], serpiente tortuosa,
y matará al dragón que vive en el mar.
Puede haber una referencia a las grandes potencias, enemigas seculares de Israel (especialmente Egipto), pero detrás  de ellas está el diablo, de quien son símbolos constantes la serpiente y el dragón (Apoc. 20.1)

27.2-13                UN PUEBLO PARA DIOS
               27.2-6                  La viña fructífera
La canción de la viña. El cántico de 5.1-7 era de admonición, pero está es de consuelo y se dirige al pueblo redimido. En aquella se anunció la violación de la viña por no haber llevado más uvas silvestres, pero ahora la viña es de vino.

               27.7-11                Esfuerzo fructífero, poder infructuoso
La idolatría desaparecerá de Jacob, y la “ciudad fortificada”, o sea, Babilonia, será enteramente destruida.

               27.12-13             Lo último de la cosecha.
                                            Recogimiento final de Israel.



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