PARENTESIS
HISTORICO
Isaías, 36-39
Si comparamos con 2
Reyes 18.13-20.19, descubrimos que Isaías incide en la historia en el momento
en que, habiendo aceptado aparentemente la sumisión de Ezequías y habiendo
acordado una satisfacción económica (2R 18.13-16), el rey asirio vuelve a
renovar su presión sobre Jerusalén.
Se establece el
trasfondo para una demostración clave de que el Señor gobierna el mundo, que es
fiel en el cumplimiento de sus promesas y que cumple soberanamente sus
propósitos.
Nota.- Posiblemente,
ninguno de los dos textos nació del otro, sino que ambos proceden de una fuente
común, que cada uno de los autores usó como mejor convino para cumplir su
propósito como historiadores.
En todos los caps.
Anteriores hemos visto pura predicción. ¿Sucedió realmente? ¿Se produjo una
demostración de la soberanía divina? ¿El Señor es el rey? Aquí llega la prueba.
- EL SEÑOR DE LA HISTORIA
- La primera embajada asiria 36.1-37.7
Ezequías no se jactaba
de nada, y probó la fuerza del oro donde había fracasado la de las armas
(2R.18.13-16). Isaías no registra esto. No le interesa seguir la historia de la
indefensión ni las maniobras de la falta de fe, sino llevarnos hasta el punto
en que nos demostrará lo que puede hacer la fe y qué realista es al enfrentarse
a las duras crisis políticas de la vida.
- El primer discurso del Rabsaces: ¡en la fe no hay salvación! 36.1-10(Rabsaces: Comandante máximo)El astuto discurso del Rabsaces desarrolla cuatro temas:
- La confianza en Egipto es inútil, 4-7
- La confianza en el Señor se descarta porque el pueblo se ha alejado de Él al reducir sus lugares de adoración, 7
- Incluso si Ezequías dispusiera de armamento, carecía de un ejército numeroso, 8-9
- Asiría tenía la autoridad divina para lanzar el ataque, 10
El Rabsaces desprecia con desdén la “confianza” de Ezequías,
diciendo que no está respaldada ni por la firme sabiduría, ni por la fuerza de
las armas.
Isaías ya les había
anunciado:
- (28.9-11): confianza, descansar, confiar y poder.
- Que Egipto constituía un peligro, (28.15)
- El segundo discurso del Rabsaces: el llamado popular a “Hacer la paz”, 36.11-21
Pasando con arrogancia
por encima de los oficiales del rey (11), el Rabsaces se dirige directamente al
pueblo, recordándoles brutalmente que los políticos hacen las guerras, pero el
pueblo las padece (12).
Pero equiparar al
Señor a los dioses de las naciones (18-20) y burlarse de su capacidad para
salvar Jerusalén es grave pecado.
Esta arrogancia pronto
será su ruina.
Probablemente, el
Rabsaces conocería el mensaje de Isaías, por eso el centro de su discurso es la
negación de la confianza en el Señor
18-21 Éste fue su
error fatal; el Señor escucho su blasfemia (37.6)
- La reacción del rey: fe al final (36.22-37.7)
El mensaje llega hasta
el rey, quien de inmediato reacciona con penitencia y busca al Señor (37.1)
De aquí surgió una
delegación que va a Isaías, 2, con gran humildad, 3, destacando el elemento de
blasfemia en las palabras del Rabsaces, 4, y solicitando oración.
Lo que el Señor había
dicho, sigue vigente, 5-6. El Señor actuará para acabar con la amenaza, 7, y
con quien la profiere.
Ezequías se da cuenta
de que el Señor era su único recurso, y se volvió a Él
3-4. Asistimos al
arrepentimiento y la confesión: el final de las fuerzas humanas.
Admite que las necesidades del pueblo de Dios
siempre son un fundamento válido para acudir ante Él.
6-7 Pidieron a Isaías
que orase, pero él no lo hizo. Una sencilla confianza en que el Señor iba en
serio al decir lo que una vez dijo.
- La segunda embajada asiria, 37.8-35
- Asiria abandona Judá, 37.8-9a
No se nos dice qué le
contestó Ezequías al Rabsaces
El Señor de la
historia sabe cuándo una palabra susurrada es suficiente, y “los corazones de
los reyes están sometidos a su gobierno”
- La carta a Ezequías: el hombre de fe, 37.9b-13
Leyendo entre las
líneas de la carta asiria vemos cómo Ezequías había contestado al primer
discurso del Rabsaces, y qué tipo de persona es ahora. Había habido una época
(36.6-7) cuando Ezequías confiaba en el Señor y se reservaba para mejor ocasión,
fiándose sobre todo del armamento egipcio. Pero ahora no se hace referencia
alguna a Egipto, sólo “a Dios en quien confías” (10). En 36.14ª a Ezequías se
le tachaba de un engañador potencial de su pueblo, que usaba la fe como peón en
la supervivencia política; ahora (1º) no hay referencias al engaño por parte
del rey.
¡Es el Señor quien les
abandonará! (dice el asirio)
Ezequías ha llegado a una fe directa, personal
e inequívoca.
La imagen resultante
de un hombre que se limita a descansar sobre la promesa divina es atractiva.
- La reacción de Ezequías: el hombre de oración, 37.14-20
En 37.1-2 Ezequías
rasgó sus vestidos y pidió a Isaías que orase. Ahora no rasga sus vestidos, y
ora por su cuenta.
Un hombre que sabe
orientarse por fe. Empieza poniéndolo todo en manos de Dios (14), y luego pasa
a la petición (15-20)
Como todas las
oraciones auténticas, la de Ezequías se centra en Dios:
- Quién es (16), su honra (17), su naturaleza única (18-19) y la revelación de su gloria al mundo (20)
- El meollo de la oración no lo forman nuestras peticiones, sino el reconocimiento de quién es Dios.
Querubines: sobre el
propiciatorio. Formaban el pedestal del trono invisible del Dios de Israel.
La doctrina del AT
sobre el Creador es cuádruple:
- El Dios que lo hizo todo
- Lo preserva
- Controla su funcionamiento
- Y lo conduce a su destino pertinente.
Por consiguiente,
apelar al Creador en oración no consiste en una simple apelación a la grandeza
o el poder abstracto, sino concretamente al Dios que gobierna y determina todas
las cosas.
17 Aquí se distingue
al Señor como perteneciente a una categoría diferente a la de todos los demás
candidatos a la deidad
- El mensaje espontáneo de Isaías a Ezequías: el hombre de la Palabra de Dios, 37.21-35
Su adopción del camino
de la fe abre la puerta mediante la cual él habla a Dios (14-20) y Dios le
habla (21-35)
El camino de la
oración de fe es la forma verdaderamente práctica de enfrentarse a las ásperas
realidades de este mundo.
Lo que no podrías
conseguir los armamentos (36.9), la diplomacia (30.1-2) ni el dinero
(2R.18.13-14), lo ha conseguido la oración
Lo que el Señor se dispone
a hacer ahora es algo que había planeado hacía mucho tiempo (26-29)
Un misterio de la
oración:
- Es un medio por el cual el Señor hace que se cumplan consejos eternos
- El Señor, como respuesta a la oración, lleva a cabo cosas que ya ha planeado
21-22 El Dios que
responde a las oraciones. Hay un vínculo entre el hombre que ora y la palabra
de Dios, que le contesta
23-25 el Soberano
santo. Acusación de blasfemia
26-29 el Soberano que
actúa. La soberanía divina es absoluta, que hizo exactamente lo que ya estaba
dispuesto con tanta antelación. Aunque no está limitada por la voluntad y los
actos responsables humanos, los tiene en cuenta
30-32 el Soberano
fiel. Para que nadie piense que la retirada asiria no fue casual, Isaías añade
una señal.
La invasión impidió la
siembra de 702, pero cuando la amenaza desapareció en 701 hallaron suficientes
cereales que habían crecido de forma natural.
31 lo que le sucede a
la tierra es figurativo de lo que le pasará al pueblo, que entrará en periodo
de seguridad y prosperidad.
La soberanía de Dios
está llena de gracia!
Ezequías había
abrazado el camino de la fe, lo cual no quedaría sin recompensa.
- El final: la derrota asiria 37.36-38
(Los asirios no solían
registrar sus derrotas)
Senaquerib reinó
durante otros 20 años y se enzarzó en nuevas conquistas militares, pero nunca
más en Palestina; aquel camino lo tenía cerrado
- LA ELECCIÓN EQUIVOCADA DE EZEQUÍAS 38.1-39.8
EL LIBRO DEL SIERVO,
Isaías, 38-55 el segundo libro de la “trilogía”
Empieza con un prólogo
histórico:
La enfermedad de
Ezequías (cap.39) se convierte en el pretexto de una embajada que envía
Merodac-baladan de Babilonia (cap.39).
De aquí nace la
predicción sobre el cautiverio babilónico.
Los acontecimientos de
estos caps. son algunos años anteriores a los de los caps. 36-37
Cubren tres asuntos:
- La enfermedad de Ezequías 38.1-8
- El registro personal que hizo de sus pensamientos cuando se enfrentó a la muerte y tras ser sanado, 38.9-22
- El relato de la embajada que envió Merodac-baladan de Babilonia, 39.1-8
Ezequías se enfrenta a la muerte 38.1a
- Isaías y el mensaje del Señor: Isaías…fue…y dijo el Señor dice así… 1b
- La dedicación de Ezequías 8-22
- La deserción de Ezequías 39.1-2
- Isaías y el mensaje del Señor: Isaías…fue…y dijo…Escucha la palabra del Señor 3-7
Ezequías considera la vida, 8
Ezequías fue uno de
los reyes más “humanos” que hubo, y el retrato que se hace de él encaja con lo
registrado en otras fuentes. Era un hombre cuyo corazón tendía genuinamente
hacia el Señor, pero cuya voluntad era débil
- Al enterarse de su enfermedad: “No quiero morir” 38.2-3
- Al enterarse del futuro: “Habrá paz…en mis días” 39.8
- La enfermedad de Ezequías 38.1-8
2-3 Es evidente que
Ezequías no entendía la simple realidad de la fe expresada en oración, y
recurría al poder negociador de las buenas obras. Apeló una y otra vez a la
fidelidad en su camino
4-8 El Señor no tardó
en responder la llorosa aunque inexacta oración. El fundamento sobre el que se
responde la oración no es la fidelidad humana (3), sino la fidelidad del Señor
Dios de David tu padre (5)
- El salmo de Ezequías: una meditación sobre la vida y la muerte 38.9-20
- Las puertas del Seol 38.9-11
9 Ezequías era muy
consciente de los hechos y las cuestiones implicadas: el peligro, el modo en
que la oración lo liberó y su respuesta de compromiso
- Imágenes del desespero 38.12-14
Esta sección se
compone de cuatro símiles:
- La fragilidad de la vida (la tienda)
- Su final decisivo (el tejedor)
- La hostilidad divina (el león)
- La aparente debilidad de la oración (grulla, golondrina, paloma)
Es una imagen: la
persona su propia obra en el telar de la vida, pero el límite del material que
se le concede, el tiempo en el que ha de tejer, lo decide otro quien (lit.) “me
corta el telar”. La muerte está en las manos del Señor (He.0.27). El momento de
la muerte, siempre inminente, es una decisión de Dios.
Él sabía que era
objeto de la hostilidad divina, porque parece que en su enfermedad discernía
una causa concreta: su pecado individual (v.17)
Vivía con la incesante
expectativa de la muerte y con una sensación de hostilidad divina incesante, la
muerte bajo la ira de Dios.
La oración, tal y como
está registrada:
- expresaba la necesidad Violencia padezco
- buscó el poder de Dios oh Jehová
- y le pidió a Dios que se identificara con su necesidad fortaléceme paga mi fianza, sé mi seguridad
- La restauración divina, 38.15-17
16. Otros deberían
tomar buena nota de la experiencia de Ezequías y de muchas cosas parecidas y
ordenar sus vidas en consecuencia.
Él mismo dará ejemplo “y
en todas ellas está la vida de mi espíritu”
17. Valió la pena la
angustia: fue para beneficio, “bienestar, plenitud” del rey. En concreto, trajo
a Ezequías una experiencia del amor divino, de liberación del pozo y del perdón de los pecados.
La garantía de la
liberación del hoyo descansa sobre un tratamiento definitivo con el pecado.
Echaste “arrojaste detrás” es una imagen vívida de algo que ya no es el centro de
atención ni preocupación. Aquí tenemos una ventana a la comprensión que tenía
Ezequías de sí mismo, y por consiguiente a su visión de la muerte. Entendía su
enfermedad como un acto judicial divino sobre el pecado, y la muerte en tales
circunstancias como morir sin ser perdonado.
- La casa del Señor 38.18-20
18. En tales
circunstancias, la tumba “Seol” no ofrece alabanza “acción de gracias”
Los que descienden al
sepulcro con Dios como enemigo y sin los pecados perdonados no esperaran “no
aguardarán con esperanza” tu verdad “fidelidad, algo que experimento Ezequías.
19. De la misma
manera, Ezequías define al que vive como aquellos que pueden hacer como yo hoy,
ofreciendo alabanzas al Señor por su amor que libera y perdona, por su verdad
“fidelidad”
20. ¡qué contraste
entre la casa del Señor y las puertas del Seol (10)! La salvación permite la
entrada a una vida de alabanza en la presencia del Señor.
“el Señor se
comprometió a salvarme”.
Él entronca su
liberación al corazón del Señor, la voluntad misericordiosa por detrás del
acto.
- La sanación de Ezequías 38.21-22
- El momento de la decisión 39.1-8
- Los emisarios 39.1-2
Ezequías había
recibido una promesa relativa a sí mismo y a su ciudad 38.5-6. El cumplimiento
de la promesa personal debería con toda seguridad haberle hecho aferrarse con
fuerza a la promesa nacional. Además, su experiencia de la liberación del Señor
mediante la sanación y la restauración le había llevado a hacer compromisos
personales (38.10-20). Aparte, la gran señal de la sombra (38.7-8, 22) fue una
obra cósmica de Dios como demostración de sus intenciones soberanas. Ante este
Ezequías se presentaron entonces los emisarios.
2. El hecho de que
Ezequías se regocijara con los embajadores es comprensible, pero hacerles una
visita turística a sus armerías y tesoros va más allá de la respuesta que
requiere el regalo a un convaleciente. Sólo podía significar que los emisarios
habían venido con un objetivo oculto: ¿se uniría Ezequías a una rebelión? Y Ezequías
no perdió el tiempo en aceptar. Su vuelta de 180º respecto a todo lo sucedido
en el cap. 38 no podía ser más radical. La fe y el compromiso están hechos
trizas.
- El mensaje del Señor 39.3-8
Isaías predijo la
cautividad babilonia porque Ezequías le proporcionó todo el concepto de
“Babilonia”. No podía decir más que “si amas tanto Babilonia te alegrará saber
que todo aquello que te enorgullece está yendo por ese camino.
Existe un verdadero
quid pro quo en las obras del Señor, una inevitabilidad y una justicia
inherentes.
Ezequías buscaba la
fuerza colectiva de la alianza con Babilonia, y se olvidó de dónde radicaba el
verdadero poder.
¡Qué respuesta más
patética de Ezequías, (8)
Cuando el orgullo
sustituye a la humildad, la satisfacción con uno mismo suplanta al interés por
otros, y las obras sustituyen a la fe, y entonces la suerte está echada y el
reino condenando. Cuando reaccionamos ante la palabra de Dios con indiferencia
en vez de con lágrimas y oraciones, la palabra manifiesta sus inflexibilidad, y
alcanza sus severos propósitos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario