martes, 28 de enero de 2014

PARÉNTESIS HISTÓRICO, Isaías 36-39. Seseíon 10



PARENTESIS HISTORICO


Isaías, 36-39


 
Si comparamos con 2 Reyes 18.13-20.19, descubrimos que Isaías incide en la historia en el momento en que, habiendo aceptado aparentemente la sumisión de Ezequías y habiendo acordado una satisfacción económica (2R 18.13-16), el rey asirio vuelve a renovar su presión sobre Jerusalén.


Se establece el trasfondo para una demostración clave de que el Señor gobierna el mundo, que es fiel en el cumplimiento de sus promesas y que cumple soberanamente sus propósitos.


 Nota.- Posiblemente, ninguno de los dos textos nació del otro, sino que ambos proceden de una fuente común, que cada uno de los autores usó como mejor convino para cumplir su propósito como historiadores.


 En todos los caps. Anteriores hemos visto pura predicción. ¿Sucedió realmente? ¿Se produjo una demostración de la soberanía divina? ¿El Señor es el rey? Aquí llega la prueba.
 
  1. EL SEÑOR DE LA HISTORIA


  1. La primera embajada asiria 36.1-37.7


Ezequías no se jactaba de nada, y probó la fuerza del oro donde había fracasado la de las armas (2R.18.13-16). Isaías no registra esto. No le interesa seguir la historia de la indefensión ni las maniobras de la falta de fe, sino llevarnos hasta el punto en que nos demostrará lo que puede hacer la fe y qué realista es al enfrentarse a las duras crisis políticas de la vida.


 
    1. El primer discurso del Rabsaces: ¡en la fe no hay salvación! 36.1-10
      (Rabsaces: Comandante máximo)
      El astuto discurso del Rabsaces desarrolla cuatro temas:


      1. La confianza en Egipto es inútil, 4-7
      2. La confianza en el Señor se descarta porque el pueblo se ha alejado de Él al reducir sus lugares de adoración, 7
      3. Incluso si Ezequías dispusiera de armamento, carecía de un ejército numeroso, 8-9
      4. Asiría tenía la autoridad divina para lanzar el ataque, 10
 


El Rabsaces desprecia  con desdén la “confianza” de Ezequías, diciendo que no está respaldada ni por la firme sabiduría, ni por la fuerza de las armas.


Isaías ya les había anunciado:


  • (28.9-11): confianza, descansar, confiar y poder.
  • Que Egipto constituía un peligro, (28.15)
     
    1. El segundo discurso del Rabsaces: el llamado popular a “Hacer la paz”, 36.11-21


Pasando con arrogancia por encima de los oficiales del rey (11), el Rabsaces se dirige directamente al pueblo, recordándoles brutalmente que los políticos hacen las guerras, pero el pueblo las padece (12).


Pero equiparar al Señor a los dioses de las naciones (18-20) y burlarse de su capacidad para salvar Jerusalén es grave pecado.


Esta arrogancia pronto será su ruina.
 


Probablemente, el Rabsaces conocería el mensaje de Isaías, por eso el centro de su discurso es la negación de la confianza en el Señor


18-21 Éste fue su error fatal; el Señor escucho su blasfemia (37.6)


    1. La reacción del rey: fe al final (36.22-37.7)


El mensaje llega hasta el rey, quien de inmediato reacciona con penitencia y busca al Señor (37.1)


De aquí surgió una delegación que va a Isaías, 2, con gran humildad, 3, destacando el elemento de blasfemia en las palabras del Rabsaces, 4, y solicitando oración.


Lo que el Señor había dicho, sigue vigente, 5-6. El Señor actuará para acabar con la amenaza, 7, y con quien la profiere.


Ezequías se da cuenta de que el Señor era su único recurso, y se volvió a Él




3-4. Asistimos al arrepentimiento y la confesión: el final de las fuerzas humanas.


Admite  que las necesidades del pueblo de Dios siempre son un fundamento válido para acudir ante Él.
 


6-7 Pidieron a Isaías que orase, pero él no lo hizo. Una sencilla confianza en que el Señor iba en serio al decir lo que una vez dijo.


  1. La segunda embajada asiria, 37.8-35
    1. Asiria abandona Judá, 37.8-9a


No se nos dice qué le contestó Ezequías al Rabsaces


El Señor de la historia sabe cuándo una palabra susurrada es suficiente, y “los corazones de los reyes están sometidos a su gobierno”


    1. La carta a Ezequías: el hombre de fe, 37.9b-13


Leyendo entre las líneas de la carta asiria vemos cómo Ezequías había contestado al primer discurso del Rabsaces, y qué tipo de persona es ahora. Había habido una época (36.6-7) cuando Ezequías confiaba en el Señor y se reservaba para mejor ocasión, fiándose sobre todo del armamento egipcio. Pero ahora no se hace referencia alguna a Egipto, sólo “a Dios en quien confías” (10). En 36.14ª a Ezequías se le tachaba de un engañador potencial de su pueblo, que usaba la fe como peón en la supervivencia política; ahora (1º) no hay referencias al engaño por parte del rey.


¡Es el Señor quien les abandonará! (dice el asirio)


 Ezequías ha llegado a una fe directa, personal e inequívoca.
 


La imagen resultante de un hombre que se limita a descansar sobre la promesa divina es atractiva.


    1. La reacción de Ezequías: el hombre de oración, 37.14-20


En 37.1-2 Ezequías rasgó sus vestidos y pidió a Isaías que orase. Ahora no rasga sus vestidos, y ora por su cuenta.


Un hombre que sabe orientarse por fe. Empieza poniéndolo todo en manos de Dios (14), y luego pasa a la petición (15-20)


Como todas las oraciones auténticas, la de Ezequías se centra en Dios:


  • Quién es (16), su honra (17), su naturaleza única (18-19) y la revelación de su gloria al mundo (20)
  • El meollo de la oración no lo forman nuestras peticiones, sino el reconocimiento de quién es Dios.


Querubines: sobre el propiciatorio. Formaban el pedestal del trono invisible del Dios de Israel.


La doctrina del AT sobre el Creador es cuádruple:


  • El Dios que lo hizo todo
  • Lo preserva
  • Controla su funcionamiento
  • Y lo conduce a su destino pertinente.


Por consiguiente, apelar al Creador en oración no consiste en una simple apelación a la grandeza o el poder abstracto, sino concretamente al Dios que gobierna y determina todas las cosas.
 


17 Aquí se distingue al Señor como perteneciente a una categoría diferente a la de todos los demás candidatos a la deidad


    1. El mensaje espontáneo de Isaías a Ezequías: el hombre de la Palabra de Dios, 37.21-35


Su adopción del camino de la fe abre la puerta mediante la cual él habla a Dios (14-20) y Dios le habla (21-35)


El camino de la oración de fe es la forma verdaderamente práctica de enfrentarse a las ásperas realidades de este mundo.


Lo que no podrías conseguir los armamentos (36.9), la diplomacia (30.1-2) ni el dinero (2R.18.13-14), lo ha conseguido la oración


Lo que el Señor se dispone a hacer ahora es algo que había planeado hacía mucho tiempo (26-29)


Un misterio de la oración:


  • Es un medio por el cual el Señor hace que se cumplan consejos eternos
  • El Señor, como respuesta a la oración, lleva a cabo cosas que ya ha planeado


21-22 El Dios que responde a las oraciones. Hay un vínculo entre el hombre que ora y la palabra de Dios, que le contesta


23-25 el Soberano santo. Acusación de blasfemia


26-29 el Soberano que actúa. La soberanía divina es absoluta, que hizo exactamente lo que ya estaba dispuesto con tanta antelación. Aunque no está limitada por la voluntad y los actos responsables humanos, los tiene en cuenta


30-32 el Soberano fiel. Para que nadie piense que la retirada asiria no fue casual, Isaías añade una señal.
 


La invasión impidió la siembra de 702, pero cuando la amenaza desapareció en 701 hallaron suficientes cereales que habían crecido de forma natural.


31 lo que le sucede a la tierra es figurativo de lo que le pasará al pueblo, que entrará en periodo de seguridad y prosperidad.


La soberanía de Dios está llena de gracia!


Ezequías había abrazado el camino de la fe, lo cual no quedaría sin recompensa.


  1. El final: la derrota asiria 37.36-38


(Los asirios no solían registrar sus derrotas)


Senaquerib reinó durante otros 20 años y se enzarzó en nuevas conquistas militares, pero nunca más en Palestina; aquel camino lo tenía cerrado
 


  1. LA ELECCIÓN EQUIVOCADA DE EZEQUÍAS  38.1-39.8


EL LIBRO DEL SIERVO, Isaías, 38-55 el segundo libro de la “trilogía”


Empieza con un prólogo histórico:


La enfermedad de Ezequías (cap.39) se convierte en el pretexto de una embajada que envía Merodac-baladan de Babilonia (cap.39).


De aquí nace la predicción sobre el cautiverio babilónico.


 
Los acontecimientos de estos caps. son algunos años anteriores a los de los caps. 36-37


Cubren tres asuntos:


  1. La enfermedad de Ezequías 38.1-8
  2. El registro personal que hizo de sus pensamientos cuando se enfrentó a la muerte y tras ser sanado, 38.9-22
  3. El relato de la embajada que envió Merodac-baladan de Babilonia, 39.1-8




Ezequías se enfrenta a la muerte            38.1a


    • Isaías y el mensaje del Señor: Isaías…fue…y dijo el Señor dice así… 1b
      • La dedicación de Ezequías 8-22
      • La deserción de Ezequías  39.1-2
    • Isaías y el mensaje del Señor: Isaías…fue…y dijo…Escucha la palabra del Señor  3-7


Ezequías considera la vida,  8
 


Ezequías fue uno de los reyes más “humanos” que hubo, y el retrato que se hace de él encaja con lo registrado en otras fuentes. Era un hombre cuyo corazón tendía genuinamente hacia el Señor, pero cuya voluntad era débil


 
  • Al enterarse de su enfermedad: “No quiero morir” 38.2-3
  • Al enterarse del futuro: “Habrá paz…en mis días” 39.8


  1. La enfermedad de Ezequías 38.1-8


2-3 Es evidente que Ezequías no entendía la simple realidad de la fe expresada en oración, y recurría al poder negociador de las buenas obras. Apeló una y otra vez a la fidelidad en su camino


4-8 El Señor no tardó en responder la llorosa aunque inexacta oración. El fundamento sobre el que se responde la oración no es la fidelidad humana (3), sino la fidelidad del Señor Dios de David tu padre (5)


 
  1. El salmo de Ezequías: una meditación sobre la vida y la muerte 38.9-20
Ezequías era plenamente consciente del peligro que había corrido: morir bajo la ira divina (13), sin esperanza (17b) y con un pecado sin perdonar en aquel momento (17c). También sabía cómo le habían rescatado: mediante la oración (14), la respuesta divina (15ab) y la disposición del Señor a salvar (20)


 
  1. Las puertas del Seol 38.9-11


9 Ezequías era muy consciente de los hechos y las cuestiones implicadas: el peligro, el modo en que la oración lo liberó y su respuesta de compromiso


 
  1. Imágenes del desespero 38.12-14


Esta sección se compone de cuatro símiles:


  • La fragilidad de la vida (la tienda)
  • Su final decisivo (el tejedor)
  • La hostilidad divina (el león)
  • La aparente debilidad de la oración (grulla, golondrina, paloma)




Es una imagen: la persona su propia obra en el telar de la vida, pero el límite del material que se le concede, el tiempo en el que ha de tejer, lo decide otro quien (lit.) “me corta el telar”. La muerte está en las manos del Señor (He.0.27). El momento de la muerte, siempre inminente, es una decisión de Dios.
 


Él sabía que era objeto de la hostilidad divina, porque parece que en su enfermedad discernía una causa concreta: su pecado individual (v.17)


Vivía con la incesante expectativa de la muerte y con una sensación de hostilidad divina incesante, la muerte bajo la ira de Dios.
 


La oración, tal y como está registrada:


  • expresaba la necesidad  Violencia padezco
  • buscó el poder de Dios oh Jehová
  • y le pidió a Dios que se identificara con su necesidad fortaléceme paga mi fianza, sé mi seguridad




  1. La restauración divina, 38.15-17


16. Otros deberían tomar buena nota de la experiencia de Ezequías y de muchas cosas parecidas y ordenar sus vidas en consecuencia.


Él mismo dará ejemplo “y en todas ellas está la vida de mi espíritu”


 
17. Valió la pena la angustia: fue para beneficio, “bienestar, plenitud” del rey. En concreto, trajo a Ezequías una experiencia del amor divino, de liberación del pozo y del perdón de los pecados.




La garantía de la liberación del hoyo descansa sobre un tratamiento definitivo con el pecado.


Echaste “arrojaste detrás” es una imagen vívida de algo que ya no es el centro de atención ni preocupación. Aquí tenemos una ventana a la comprensión que tenía Ezequías de sí mismo, y por consiguiente a su visión de la muerte. Entendía su enfermedad como un acto judicial divino sobre el pecado, y la muerte en tales circunstancias como morir sin ser perdonado.


  1. La casa del Señor 38.18-20


18. En tales circunstancias, la tumba “Seol” no ofrece alabanza “acción de gracias”


Los que descienden al sepulcro con Dios como enemigo y sin los pecados perdonados no esperaran “no aguardarán con esperanza” tu verdad “fidelidad, algo que experimento Ezequías.


 
19. De la misma manera, Ezequías define al que vive como aquellos que pueden hacer como yo hoy, ofreciendo alabanzas al Señor por su amor que libera y perdona, por su verdad “fidelidad”


 
20. ¡qué contraste entre la casa del Señor y las puertas del Seol (10)! La salvación permite la entrada a una vida de alabanza en la presencia del Señor.


“el Señor se comprometió a salvarme”.


Él entronca su liberación al corazón del Señor, la voluntad misericordiosa por detrás del acto.


  1. La sanación de Ezequías 38.21-22
Como respaldo a la promesa de sanación del Señor, Isaías ofreció una señal externa de ésta. Su relación con la promesa la convierte en un oráculo cumplido, una encarnación de la palabra del Señor.



  1. El momento de la decisión 39.1-8


  1. Los emisarios 39.1-2


Ezequías había recibido una promesa relativa a sí mismo y a su ciudad 38.5-6. El cumplimiento de la promesa personal debería con toda seguridad haberle hecho aferrarse con fuerza a la promesa nacional. Además, su experiencia de la liberación del Señor mediante la sanación y la restauración le había llevado a hacer compromisos personales (38.10-20). Aparte, la gran señal de la sombra (38.7-8, 22) fue una obra cósmica de Dios como demostración de sus intenciones soberanas. Ante este Ezequías se presentaron entonces los emisarios.
 


2. El hecho de que Ezequías se regocijara con los embajadores es comprensible, pero hacerles una visita turística a sus armerías y tesoros va más allá de la respuesta que requiere el regalo a un convaleciente. Sólo podía significar que los emisarios habían venido con un objetivo oculto: ¿se uniría Ezequías a una rebelión? Y Ezequías no perdió el tiempo en aceptar. Su vuelta de 180º respecto a todo lo sucedido en el cap. 38 no podía ser más radical. La fe y el compromiso están hechos trizas.




  1. El mensaje del Señor 39.3-8


Isaías predijo la cautividad babilonia porque Ezequías le proporcionó todo el concepto de “Babilonia”. No podía decir más que “si amas tanto Babilonia te alegrará saber que todo aquello que te enorgullece está yendo por ese camino.


Existe un verdadero quid pro quo en las obras del Señor, una inevitabilidad y una justicia inherentes.


Ezequías buscaba la fuerza colectiva de la alianza con Babilonia, y se olvidó de dónde radicaba el verdadero poder.


¡Qué respuesta más patética de Ezequías, (8)


Cuando el orgullo sustituye a la humildad, la satisfacción con uno mismo suplanta al interés por otros, y las obras sustituyen a la fe, y entonces la suerte está echada y el reino condenando. Cuando reaccionamos ante la palabra de Dios con indiferencia en vez de con lágrimas y oraciones, la palabra manifiesta sus inflexibilidad, y alcanza sus severos propósitos.


 


 


 


 


 


 

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